jueves, 9 de junio de 2016

Los dos niños deformes

Anoche tuve un sueño de lo más extraño. Justo cuando acababa el sueño me acerqué a un edificio, que era un punto de encuentro. Allí me encontré con dos niños deformes. Uno de ellos era muy enclenque, no era capaz de gobernarse a sí mismo. El otro sólo tenía dos brazos muy bien desarrollados, y con esos brazos estaba dando una somanta palos al enclenque. Ciertamente era una situación dramática y, al coger al niño de los dos brazos, comprobé que él no tenía piernas. Avancé a un lugar apartado para que dejara de propinarle palos al otro niño y, entonces, fue cuando surgió la situación misteriosa: en aquella calle no había nadie más, sólo se podía elegir estar o con un niño o con el otro; pero ninguno era capaz de sobrevivir por sí mismo. En el fondo sabía que había más gente, pero ese sitio estaba desierto, y me daba la impresión de que este mundo se había convertido en lo que estaba viendo. Es por esa razón por la que decidí coger al niño de los brazos robustos y lo llevé junto al niño enclenque, porque si no se encontraban en el punto de encuentro no podrían sobrevivir y ninguno de los dos era capaz de moverse por sí mismo.


Se acercan las elecciones y yo ya tengo decidido qué no voy a hacer. El papelito del censo ha sido un sobrecoste absurdo del que no me pienso hacer responsable de haber recibido. Mucho dinero gastado en que esos señores formaran un gobierno y, resulta, que no son capaces ni de eso para después, con unos resultados parecidos, pretender aseverar que no volverá a ocurrir. Pero han cobrado por ese trabajo mal hecho. Nuestro futuro está en manos de esos señores, nos guste o no.

En la novela Luces y Espectros presento una sociedad formada por mezclas imposibles y explosivas. Para ello me valgo de una renta básica gestionada de manera concertada por el centro comercial de cada ciudad. En esa sociedad del futuro la gente no solicita todo aquello de lo que tienen derecho, pues esa visión en realidad es absurdamente egoísta. La gente no tiene porqué demandar lo que no necesita.

El capitalismo nos induce a consumir lo que no vemos necesidad de consumir
Poco a poco, se van deformando las personas y creen que realmente necesitan todo lo que le han estado dando a lo largo de su vida. Es decir, una persona que decida hacerse vegetariana de adulto lo va a tener difícil, pero si ya de por sí empieza de niño, entonces todos esos vicios adquiridos que son impropios de su cuerpo y su naturaleza es algo que se ahorra. Y es que lo que es tóxico se enseña, se adquiere... De pequeños se acepta, porque forma parte del lenguaje, del mundo, de los padres. Entonces veremos desde fructívoros hasta canívales... Todo es posible en la ductibilidad de la mente de un niño.

Hace poco tuve una conversación trivial sobre el chovinismo de Hemingway. Para Hemingway todo hombre racional es ateo, pero las corridas de toros es un encuentro entre el hombre y la bestia, para su sacrificio. Para darle encuentro a lo que entiende por valentía; por lo que su aceptación moral viene de la tradición de un rito religioso ¿Qué criterios racionales podría aportarnos este escritor al respecto?

¿Esto localiza lo que es natural en nosotros o lo esconde?
Para entender el gazapo de este señor, o de porqué podemos llamarlo chovinista, deberíamos de fijarnos en lo que ocurrió no hace tanto en ciudades europeas por parte de algunos refugiados. A partir de ahí se podrá comprender qué significa todo esto.

El nombre podría tener unas 14 variantes. Pero la idea es que es un juego.
El juego del tajarras es de una tradición no islámica que practican los pueblos de cultura árabe. Consiste en coger a una mujer, ya sea una niña de 7 años o una anciana de 70 y, acto seguido, violarla. Para ello unos muchachos veinteañeros se disponen en tres círculos, donde el más externo tratará de disuadir a los que quieran poner trabas al acto en sí.

No hace falta decir que todo esto está más que estudiado y demandado, y no por ello se va a dejar de denunciar esta clase de abusos. Ahora bien, como se trata de una tradición muy propia de los árabes es lógico pensar que los propios jueces se sientan identificados con los agresores cada vez que haya una violación. Es imposible entender el mundo árabe sin sus juegos de violaciones.


Es por esa razón por la que podemos comprender la clase de vacaciones de lujo que supone ir a Dubai. Donde una mujer, tras sufrir violación, al denunciar tuvo que asumir una pena de cárcel porque su palabra y sus moratones no eran suficientes para demostrar la acusación. Un grupo de muchachos identificables aún pueden librarse de cualquier tipo de acusación, y pueden actuar con mezquindad simplemente porque les hace sentir bien.

El chovinismo, de por sí, no mata. Pero existe un chovinismo asesino, un comportamiento que se va retroalimentando con juegos permitidos, con algo que alimenta a nuestras gónadas. Algo que nos pervierte con un vicio, sin que lo hayamos percatado. Todos somos chovinistas, pero quien juega al placer de unos juegos basados en ritos antiguos, por ejemplo, podrían desembocar sus formas de desprecio en una locura colectiva.

El error no es acusarles de hacerlo. El error es no acusar a los votantes de permitirlo.
Se considera Aristóteles ateo por la sencilla razón de que no asociaba el comportamiento de las personas con una comunión espiritual hacia el motor que todo lo mueve. Se considera ateo quien no encuentra explicación en las religiones, o en esos ritos que los masones dicen que no son religiosos. Se considera ateo quien es capaz de explicar cuáles son sus preceptos morales, los individuales. Pero también será ateo el que acepte la toxicidad de la tradición que le habrán inculcado de pequeño.

Entrar en una plaza de toros y divertirse es no ser conscientes del dolor del animal. Pero hay muchos festejos que también tienen esa componente ritualística, hay muchas interacciones, sensaciones que nos hacen sentir bien..., en la novela lo dejo caer: ¿cómo es posible que la gente no se diera cuenta de lo cruel que es el capitalismo sin más? ¿No se da cuenta la gente de que esa no es una filosofía económica completa? ¿No se da cuenta la gente lo deforme e infantil que resultan todas las políticas incompletas?







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viernes, 3 de junio de 2016

Los que se hacen llamar realistas

El peligro de la realidad que vivimos
se sostiene por equilibrios ecológicos
estos equilibrios pueden romperse, como las relaciones sociales
y entonces aquello que hasta ahora siempre había sido normal
ahora dejaría de serlo.


La realidad es susceptible de ser reconfigurada si disponemos de la voluntad necesaria para construir la máquina que nos ayude a hacerlo. Se trata de un principio rector muy sencillo: si sabes dónde están los muros, entonces sólo tienes que vadearlos. Sin embargo, construida la máquina, siempre habrá otra forma de leerla, una manera autodenominada realista: que el hombre no puede volar, que lo hacen los aviones..., que el hombre no puede hacer túneles en pocos días, que lo hacen las taladradoras..., que el hombre no puede hacer millones de cálculos en un segundo, que lo hacen las máquinas...

Es curioso cómo los autores pierden la autoría con tanta facilidad. Como aquel que dice que ciertos asesinos no matan, sino que lo hicieron sus armas. El argumento contrario también puede ser usado por algunos falsos profetas, defensores de lo futil, ¡cómo les gusta esos juguetitos! Necesitan poder sentirse defendidos por sí mismos..., con un arma de fuego. Así como hacer prácticas de puntería, para recrearse con la idea. Esta gente reincide en lo importante que son las personas..., y lo divertido que es apuntarles con un arma. Muy divertido...


Cuando disponemos del armamento necesario como para manejarnos con plena libertad, más nos vale usarlo como herramienta para poder construir un mundo mejor; sin embargo, ¿es posible la construcción de algo mejor sin que afecte a la realidad que vivimos?

Hace años vi una película que me inspiró bastante. No recuerdo el título. Era de un niño que se obsesionó con la idea de que podría abrir cualquier caja fuerte; entonces el objetivo era superar cualquier barrera, y el objetivo era la barrera, por supuesto, no el contenido de la caja ¿Puede nadie estar seguro de cuál es el rostro de la obsesión? ¿Qué podría significar convertirse en otra persona? ¿En qué podría convertirse quien tiene por objeto hacer una mejora?


Cuando una persona tiene por criterio automatizar su propia ética lo que está llevando a cabo es un proceso abandono de la consciencia de este plano a otro diferente. A esta actuación los filósofos lo han llamado de muchas maneras: a la técnica en sí la llamaban meditación (hacer sin pensar), aunque más modernamente se le ha estado llamando egoísmo puro.

He querido retomar esta disciplina buscándola por Internet, pero no he tenido demasiada suerte. Es como si se hubiera prohibido, como si la hubieran relegado al olvido. 

La ética divina malentendida fomenta la soledad
Aquello que llaman egoísmo puro, y que es un concepto independiente del altruismo o del egoísmo personales, consiste en reconocer los preceptos morales que han sido aceptados y aplicarlos sin pensar; para darles la máxima coherencia. Lo que Gódel llamaría una omega-unificación: lo que combinado con el resto de los axiomas matemáticos nos empuja a una paradoja si, además, pretendes abordar todos esos conocimientos.

No pretendas actuar de la manera correcta y, al mismo tiempo, que puedas explicar porque haces lo que haces. Para alcanzar este nivel de conocimiento, tan prohibido por todas las religiones sin excepción (salvo el budismo o incluso esa secta de los jedy, si lo consideramos religiones), antes se debe alcanzar lo que yo siempre he llamado el estado de la consagración.

Antes de ser hacker hay que ser activista. Si no, te haces un cracker.
La consagración es la consciencia del individuo dentro del mundo social donde vive. Esto es, lo primero que ha tenido que hacer es descubrir su vocación; su llamada a saber qué espera la sociedad de él o ella en este mundo. Tras desarrollar su vocación, debe reconocer la huella que deja y determinar cómo será la huella que va a dejar: su consagración consiste en defender dicha huella.

Para entender todo este proceso podemos hacer un símil con la música. Primero decides qué instrumento es el que te llama. Luego aprendes música tocándolo, siguiendo los patrones marcados por la partitura, dándole más importancia a las notas que a su conjunto. Después aprendes a componer, comprendiendo la esencia del conjunto para darle una filosofía ya sea moderada, alegre, solemne... Cuando se ha alcanzado el entendimiento de la esencia y el respeto de la música, entonces es cuando una persona puede determinar qué mensaje va a transmitir sus composiciones. Qué imagen va a quedarse en la mente de las personas cuando escuchen su música. Y es entonces cuando empieza el verdadero proceso: el de la consagración.


El proceso de consagración consiste en la depuración del mensaje a transmitir, de tal manera que cada vez que el actor actúe lo haga automáticamente coherente con esa manera de hacer. Es decir, lo que para muchos es estar, éste lo ha convertido en su forma de ser. Es por ello que los grandes rockeros necesitan, junto con su proceso creativo, una manera de vivir acorde con su música: es a lo que se le denomína el buen rollo.

No es ninguna coña: la clave del éxito de los buenos rockeros es el buen rollo, de ahí que constituyan una ética que trasciende a las religiones y su moralidad. Esta alquimia moralista es lo que en la novela Luces y Espectros asocio con los alquimistas en el videojuego. Sin ir más lejos, la idea de los alquimistas es un concepto de difícil desarrollo que, tal vez, explique mejor desde otro punto de vista.

En cualquier caso, como esta entrada me ha salido muy larga, ya iré retomando el tema para otro día. Sólo quisiera comentar que, efectivamente, los autodenominados realistas son incapaces de darse cuenta de que su consagración la han llevado a cabo antes que su compromiso ético y, por tanto, tienen una visión borrosa de lo que pueden esperar de la realidad. 








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viernes, 27 de mayo de 2016

El rostro del que no lo va a hacer

Llegabas a entregar el examen
estaba impoluto y perfecto
lo entregabas al mismo tiempo que los que lo entregaban vacío
al verle la cara al profesor lo sabías:
No lo va a corregir.


Existen muchos rostros, claros intentos de esconder algo. Creen que entran en el juego, pero la verdad es que ocultan miedos infantiles, muy discriminatorios, deseos de que todo siga igual. En ocasiones ni se intenta esconder nada, se muestra de forma evidente. En cualquier caso, es como una obsesión por parte de esa gente; y la peor de las obsesiones es no querer aceptar la realidad intentando a toda costa perdonar esa clase de faltas.

Cuando nos obcecamos en perdonar comportamientos obsesivos sin razón de ser, como aquel que debería de corregir un examen y lo que hace es sabotearlo, entonces les estamos dando alas para que sigan haciéndolo. Por ejemplo, ¿cómo es posible que en selectividad hiciera dos veces los exámenes y en ambas ocasiones para un examen de inglés (de donde es imposible sacar menos de un 10) sacara exactamente 3'7? Entonces me acuerdo de esa secretaria que se obsesionó en que tenía que entregarle incluso la partida de nacimiento para poder solicitar mi derecho a ser examinado en selectividad. O me acordaré de esa otra secretaria que dijo que había perdido mi derecho a reclamar.

Todo lo que digo no son casos aislados, en realidad es bastante frecuente. 


Por eso tratar con instituciones públicas tiene sus riesgos, sobretodo si no existe un feedback. Podemos hablar fácilmente de una dictadura institucionalista, donde los funcionarios tienen la primera y última palabra. No hay que olvidar tampoco que, en ocasiones, observamos la quema de edificios; que es algo más frecuente de lo que se piensa. Esto se suele producir por la misma desidia del funcionariado, razón también por la cual, lo que queme o deje de quemar importa bien poco.


Y entonces llegamos hasta la crisis, y tras la crisis seguimos manteniendo a sus señorías los funcionarios que, dicho sea de paso, en sus comienzos empezaron por reclamar un aumento de sueldo de 500 euros por barba..., por pedir que no quede. Recuerdo la pancartita, y las risas entre los viandantes. Son otro mundo. Luego intento yo hacer entender que una renta básica de 300 euros incondicionales y adicionales a cualquier renta es lo que necesita el país, y no hay individuo que lo suscriba o lo entienda. 

Por eso cuando me enteré de que en Japón ir afeitado importaba (como en España) a la hora de hacer solicitudes ante los funcionarios, no pude evitar ir a Barcelona a hacer el examen oficial de japonés. Y comprobé cómo, efectivamente, también habían picado mi estadística. En su caso, a pesar de que el examen merecía entre 395 y 400 puntos de los 400, se permitieron el lujo de intentar hacerme creer que no había escuchado bien lo que había escuchado e incluso, en cuestión de caracteres - cuya infalibilidad es del 100% - me habían restado de una manera bochornosamente imposible de aceptar. Esto explicaría las risas..., ir a Japón supondría tener que asumir lo que leí en una página: afeitado impoluto, camisa bien planchada, educación sometida a lo políticamente correcto..., la razón por la cual me iba de España era por eso, porque éste es un país que discrimina de manera encubierta. Se me quitaron las ganas de hacerme japonés. Me dio ASCO.


Aún así, lo que no te mata te hace más fuerte. He tenido mis vivencias y, de vez en cuando, encuentro auténticos GILIPOLLAS que sostienen que lo que digo son exageraciones, o invenciones. Obviamente, no viven la realidad y, lo que es más, esa clase de gente pretende intoxicar a los demás haciendo creer que a las instituciones hay que perdonárselo todo. Señores, es al revés: lo que hacen es imperdonable, en cuanto dejen de trabajar donde extorsionan, discriminan y estafan..., entonces podremos aceptar su cambio de vida.

El científico que necesita que le pulan el descubrimiento no es más que un manager encubierto.

I wanna roll with him a hard pair we will be
A little gambling is fun when you're with me (I love it)
Russian Roulette is not the same without a gun
And baby when it's love if it's not rough it isn't fun, fun

Quizá me pase con la informática como con las matemáticas..., que lo estoy aborreciendo todo. Si no hay comunidad o clientes, ¿entonces? Sólo hay promesas, gente que dice que te da derechos, esperanzas..., poker faces...







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viernes, 20 de mayo de 2016

Sobre la ansiedad

Una sociedad huérfana de poder democrático
repleta de cinismo y de falta de empatía
ofrece, en última instancia, una luz al final del túnel
ésta tiene que ver con la introspección y el replanteamiento
en cerrar el chiringuito para empezar a pensar en sí mism@


La ansiedad es la sensación que se produce cuando uno contempla cientos de opciones, pero ninguna transmite oportunidades para llegar a buen puerto. Consiste en una frustración futura. La ansiedad no es una mera indecisión, es una decisión adoptada de pretender no hacer nada, pues ése debe ser el punto de partida.

Dispóngase de un problema de envergadura, entonces aparecen varios medios para afrontarlo. Pero esos medios serán buenos si disponemos de los más correctos instrumentos. Los instrumentos de los que nos valemos definen nuestros actos: ¿qué es más poderoso entonces, la pluma o la espada?


El hiperconsumismo ha maravillado tanto a una sociedad, que no ha sabido confrontarse al pan y al circo. Se creen los consumidores que son libres, cuando en realidad son víctimas del síndrome del que acusaba Diógenes que tenía la sociedad enferma que el conoció ¿Qué derecho tiene nadie de juzgar si nuestra manera de vivir es más o menos consumista?

¿Por qué la gente necesita consumir tanto? La explicación no tiene nada que ver con las necesidades, es mucho más simple: el valor de las cosas, el verdadero peso de lo que tiene interés y de lo que no lo tiene tanto, es un principio fundamental para poder evaluar si nuestros actos son los medidos, si nuestros objetivos están bien formados. Consumimos, ¿lo hacemos de la manera correcta? Compramos, ¿obtenemos lo justo?

Las personas necesitan consumir realmente para no tener que darse cuenta de la gran cantidad de opciones que tiene. La mayor crisis de ansiedad que tiene el millonario consiste en no saber en qué gastar su dinero, en convertirse en un pobre loco que no se divierte a costa de los más miserables. Es cierto que quien es rico no necesita esos niveles de vida, pero tampoco necesita recordar que los hay que no gozan de su suerte. Así que necesita consumir para olvidar qué clase de cosas sí podría hacer con lo que dispone.


La ética nos dice para qué usar lo poco que tenemos en lo que corresponda. Para ello nos valemos de una balanza y una espada. Como si fuéramos alquimistas, pesamos todos nuestros actos a un lado y, al otro, ponemos el peso de una pluma. Si nuestros actos pesan más que la pluma entonces estaremos actuando de mala fe, es así cómo calcula el buen alquimista. En un momento dado se para a reflexionar y calcula: ¿es esto realmente buena idea?


Entonces se valdrá de todo su armamento para hacer cumplir con su ley. Porque es así como funciona la ética: despedaza a quienes no tienen argumentos. Los actos, si son ejemplarizantes, definen al individuo. No necesita decir más de lo que hace, pues aquel que hace lo que dice transmite con sus actos.


Podemos ver una crisis de valores en una sociedad que antepone unas sociedades que no son justas frente a sociedades más pequeñas que intentan sobrevivir. Se recompensan a unos pocos creyendo que la justicia social no se verá afectada al ser tan pocos..., lo será, porque las personas necesitan recordar a muy poquitos para convertirlos en un referente ¿Recordamos la ley Zipf?

Por eso, en ocasiones, pueden surgir dilemas interesantes: ¿podría vivir mejor si acabo en una cárcel? ¿tiene sentido hablar cuando no se es escuchado? ¿Tiene sentido escuchar cuando no te hablan? Cuando estas preguntas empiezan a cobrar sentido, eso es porque la sociedad ha fracasado. Por eso, toda sociedad que sea justa lo primero que tiene que plantearse es si es capaz de disuadir el orgullo de la perversión cínica mediante su sistema penitenciario.

La Justicia tiene que ir de la mano con la Paz - la solidaridad.
Algún día explicaré con más detalle qué es eso de los alquimistas...
Yo, por mi parte, veré si encuentro mi nicho solidario sin sucumbir a la ansiedad.











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tarde o temprano tocará hablar 
del mal llamado "perfecto egoísmo"
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martes, 17 de mayo de 2016

No eres lo suficientemente bueno para pasear por mi barrio, pero ni se te ocurra no invitarme a tu casa

¿Os podéis imaginar hasta dónde puede 
llegar el cinismo de nuestra sociedad?
Parece que me vienen diciendo algo así como que:
"No eres lo suficientemente bueno para pasear por mi barrio, 
pero ni se te ocurra no invitarme a tu casa"


Supongamos que fuera cierto que tengo maquinaria en mi haber que supusiera un avance importante para el campo de la informática: ¿qué derecho tendría yo a negarle el acceso de esta tecnología a otras personas? Ninguno, por supuesto. Sin embargo el problema es otro: ¿qué podría pasar si comparto una tecnología para que los superclase puedan jugar con ella y vanangloriarse de ser los únicos capaces de comprenderla? Lo que pasaría sería que, tan pronto como erren en la manera de usarla, negarán que la culpa sea de ellos, sino de la propia tecnología.

Así que hoy voy a hablar sobre el adanismo.


El adanismo es algo que, a pesar de que lo utilizo en la novela Luces y Espectros para desarrollar conceptos heroicos, lo considero una lacra para la sociedad. Por esa razón también le dedico momentos para entender que nosotros los humanos tenemos un error de serie que nos obliga a creer que los problemas sociales están pensados para que puedan ser resueltos por una persona: somos monarquistas por naturaleza.

Para resolver ese error de serie, debemos mirar el problema de frente y afrontar un cambio de actitud. Igual que no tiene sentido que esperemos que una persona deba ser quien resuelva todos nuestros asuntos como grupo, también es cierto que no debemos esperar en cada individuo un comportamiento ausente de fallos. Es más, dime en qué te fijas para saber en quién te fías y te diré la clase de persona que eres.


Cuando la gente espera que una persona sea la responsable de resolver todos nuestros asuntos, el resultado final cabe esperar que sea un auténtico desastre: porque allá donde no erre, podría corromperse, corromper, haberse corrompido o hacer corromper, entre otros. Tan pronto aparecen nuevos señores que se las dan de ser la gran solución, se les olvida empezar por el principio: por su propia casa ¿Acaso todo esto no es un problema de nepotismo y amiguismos? La pretensión es, por tanto, sustituir una monarquía por otra, una familia por la otra.


Cuando tenemos dos culturas que tienen los mismos principios, los mismos valores, las mismas costumbres, los mismos enfoques..., seguro que visten incluso igual..., ¿nueva política? ¿cambio? ¡Dónde! ¿Por qué darle un tratamiento diferente a los que son exactamente iguales? ¿Por qué darle armas a unos si todo apunta que van a acabar en las manos del otro? Esta pinza que se han montado con la apariencia de bipolarizar entre unos y otros no es más que pura propaganda para arrebatarle al Pueblo su Libertad.

¿Y por qué funcionan las pinzas? Pues funcionan debido a la existencia de una ley que es mencionada en un capítulo del libro: "La siniestra ley del control mental". Ya lo habré comentado en otro post, aquí reincidiré en la idea desarrollándolo de otra manera.
La frecuencia de ideas racionales en fila india y gregaria.
Cuando combinamos la ley de Zipf con el teorema de Lithe, empezaremos a asociar la frecuencia de aparición de un concepto con la probabilidad a que ese concepto se cruce en nuestra mente porque lo consideremos importante. Es decir, la personificación de los problemas para que haya un salvador que se encargue de hacer de chivo expiatorio de todas nuestras faltas no es sino la manera que se tiene de alzar la necesidad de vivir sometidos bajo un monarca. Este error puede ser sometido mediante la razón, siempre y cuando seamos capaces de poner a los medios de comunicación a un lado, y a las instituciones democráticas por el otro. 

Es decir, ¿quiénes son los que aprovechan el poder de los medios de comunicación para alzarse contra las instituciones democráticas y el orden constitucional? ¿Los populistas? ERROR: los fascistas.


El uso de la maquinaria propagandística que ya usaba Göebels sólo puede empujar a la sociedad hacia el deseo de que les digan cómo deben pensar y qué deben leer. Se sentirán felices y orgullosos, como lo exponía en la novela el personaje de Kenshi, al no tener que pararse a pensar qué es lo bueno o lo malo porque ya hay otros que se han preocupado en pensarlo por ti. Cuando le preguntas a un miembro del Opus dei qué opina sobre la censura autoimpuesta a la lectura de libros, éste se siente como querido por los suyos al no tener que leer asuntos turbios o tóxicos..., bueno, pero es que existe la pornografía..., bien, ¿es Kafka pornográfico? ¿y Marx? Y, por otro lado, ¿a quiénes se les censura, por qué, cómo...? Y lo más importante, si esto está a la orden del día de todas las instituciones democráticas españolas, ¿entonces por qué no se regula o se denuncia desde los partidos políticos?

Gracias S. Pablo por eliminar los testimonios que daban a entender las distintas versiones
No es de extrañar que ante tanta obsesión por anular a los enemigos del Partido, poco a poco consigan no sólo retratarse, sino también marcar pautas internas a la hora de dar zancadillas a los propios compañeros. Es decir, estos enfoques son autodestructivos, además de nada democráticos. Haría falta que se mantuviera un meme asquerosamente loco que permitiera su supervivencia al margen de los deseos de sus víctimas, que serían los integrantes de esa secta de poder.

Y en esa tesitura me encuentro yo con ACM e IEEE. Me doy cuenta de que son una secta, pero parece que aún tiene personas que quieren defender esas instituciones. Entonces quieren seguir discriminando a los de mi ralea, mientras arden en deseos de que les invite a mi casa..., no señores: si mis máquinas no son buenas ni interesantes, entonces no lo serán ni hoy, ni mañana, ni nunca para ninguno de Vds.

No es bueno confundir a los descubridores con los artistas.






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miércoles, 11 de mayo de 2016

Poco a poco lo estoy visualizando

Consiste en la destrucción de todo
Los grandes descubrimientos no son producto de una mente brillante,
en realidad son producto de un consentimiento mutuo.
Cuando la gente no está preparado para el viaje no importa
cuántas puertas les pongamos, no pasarán el umbral porque no verán puerta alguna.


En la novela Luces y Espectros, como ya mencioné, hay sitio para las injusticias que no serán resueltas. Pero no por ello tiene que acabar mal la novela. No tiene porqué considerarse que hay algo suelto, o malo. Contemplar la posibilidad de hacer un último viaje y fracasar, no ser capaces de ser escuchados, es algo que habrá que asumir.

Se trata de la última inversión antes de abandonarlo todo. El viaje del hermitaño le lleva por un camino donde el día a día podría convertirse en una tortura continua. De ahí la justificación de los acontecimientos, de cómo acabe todo ¿Qué hacer cuando no haya evidencias de que haya UNA sola persona a la que le interese los resultados más increibles que se han vivido en este planeta? Entonces, ¿cómo compartir lo que hasta ahora no se haya dicho porque éso sí traía dificultades?


La soledad es una sensación que genera el cuerpo para convertir al individuo en un hermitaño. Todos los animales necesitan sentir soledad para que se puedan convertir en nómadas o, como explico en la novela, en hebreos. Sin embargo, ¿es posible emprender viajes para volver? ¿Acaso eso forma parte del plan? Sólo se puede volver cuando hayas terminado de ir, pero el hermitaño no es alguien que ha llegado a ningún destino, es alguien que buscó una utopía que, con su muerte, pudo culminar. Se trata de un trayecto a medio camino de algo, a la espera de encontrar, por lo menos, un pupilo. Lo cual es muy difícil de ver, cada vez más.

Hay que ver las cosas con frialdad, ¿acaso no estáis tratando ya con un hermitaño? ¿Acaso no emprendí el camino hace tiempo y me quedé atorado en el punto de partida? Las ideas pueden tener mucha difusión, pero los Principios pesan porque te sostienen: si los abandonas prostituyes tu tiempo para fomentar la mezquindad en los demás. Abandonar los Principios es algo que sólo hacen los pedantes que gustan de reirse de cómo su entorno acaba destruido. Pero, por otro lado, el hermitaño que busca influenciar, ¿acaso no contamina con sus intentos a los que podrían tener una vida mucho más simple sin su presencia? Se hace evidente, y racionalmente todo apunta a una única dirección.

La pena ilusionante es el último viaje.

"Hay quien se preocupa de cosas lejanas mientras nuestros vecinos y hermanos son olvidados",
al final a nadie le importará el Sahara.
El ayuntamiento de Cartagena, que no hace falta decir que también ha ignorado estas problemáticas, tiene una política sobre el tipo de plataformas que pretende impulsar. Pan y circo. 


Se gastan millones en organizar eventos deportivos, en patrocinarlos. Lo cual está bien pero, por muy poquito, lo que es mucho menos, podría multiplicar la inversión en cien, mil veces..., o incluso más. Luego podría pensar uno, ¿por qué no introducirse entre toda esa gente y conformar una pequeña sociedad? Lo vengo sospechando, he olvidado eso de relacionarse.

Entonces, ¿qué pasará con esas cosas que están por ver? ¿Si se hicieran públicas serían leídas siquiera? ¿Sabrían ser aprovechadas? ¿O sería más alimento de los mezquinos con ganas de apropiarse de tales trabajos?

De todos los personajes de la novela, el que tiene el destino más incierto es el del científico que fue ignorado por tener razón. Que acabó destruido y sucumbiendo a la mezquindad de un mundo ruín. Le di la oportunidad para que los más viles tuvieran un momento para ser escuchados y aclamados. Los que más odiamos con un pasado odioso que no le queremos a nadie: el lado oscuro de nosotros desvelado debido a alguna cruel causa.


Creo que va siendo hora de que vaya abandonando el pretender redactar artículos en idiomas no agradecidos. Cuando no hay intención de leer nada...











jueves, 5 de mayo de 2016

Microrrelato. La verdadera tecnología que no es traducible

Es posible que exista un lenguaje ideal para explicar la tecnología
un lenguaje que aborde los problemas de la lógica de una manera inteligente
si fuera así, puede que traducir de ese lenguaje a otro sea tarea difícil
o puede que, simplemente, sea absurdo.



Microrrelato. La verdadera tecnología que no es traducible.

Es bien sabido que en nuestro sector galáctico existen múltiples civilizaciones que desarrollan lenguajes en diferentes momentos de su vida. Cuando estudian primaria se les enseña las cosas en un lenguaje social sometido a un doctrinamiento filosófico sencillo, donde se pueda identificar fácilmente lo destructivo de lo constructivo, de lo idealizable.

Cuando en la Tierra ponían series donde las mujeres más inteligentes e independientes eran extraterrestres y se comían ratones, mientras que las más sumisas sometidas al modelo del patriarcado habían conseguido estar por debajo del macho alfa después de doctorarse en biología..., la confederación ponía el grito en el cielo por lo retrasados que estábamos ¿Qué clase de cospiración era esa de que los reptilianos debían ser idealizados por mujeres que ansiaban la liberación del patriarcado? Era una educación subversiva e impropia. Por eso, en todos los planetas se considera la enseñanza del odio como algo que se calcula con un lenguaje algebraico: si la emisión de un programa tiene demasiados mensajes de odio aumenta su clasificación de edad.

A medida que los niños se hacen adultos, en todas las civilizaciones se desarrollan las lenguas propias dentro de sus estudios superiores, además de la lengua común  de la confederación relativo a la rama científica. A pesar de que podamos reconocer cuatro ramas no ha sido necesario más que tres lenguas diferentes para hablar del desarrollo profesional.

La misma lengua que usan los ingenieros es la que usan los filósofos y, al mismo tiempo, la que se usa con los niños de preescolar. Por otro lado, la lengua social es la que se usa con los niños de colegio y, para las ciencias sanitarias, se valen de una lengua que conjuga los sesgos biológicos, junto con su calado religioso y formal.

Han sido muchas las controversias con respecto a la lengua de los sesgos biológicos ¿Por qué el lenguaje de la clasificación de las plantas debía estar lleno de sesgos cognitivos? Este punto es el que provoca la discrepancia con los que podría ponerme a llamarlos los aristotélicos. Muchos podrían cuestionarme mi labor como documentador puntual al tener que inventarme términos como orcos, naturalistas o aristotélicos, por ejemplo, sin embargo hay que comprender que el término original está definido en la lengua de los ingenieros, cuyo único parecido a nuestras lenguas es el Lojban. Se me antoja, con esa combinación absurda de sonidos que precisan el tener que reproducir en castellano según que neologismos ridículos de mencionar.

El lenguaje de las ciencias sociales suele tener ciertos problemas a la hora de clasificar a tales grupos, debido a que no puede hacerlo de una sola palabra, sino valiéndose de sus pilares fundamentales. Es por ello que este lenguaje no es apropiado para lenguajes que evolucionan. Ahora bien, según dicen los aristotélicos, que se dividen entre orcos naturistas y cazaorcos confederados, la forma más sana de evolucionar debería basarse en el doctrinamiento filosófico que se rija por las Grandes Verdades, sean cuales sean. Es ahí cuando aparece una distinción entre civilizaciones, porque los orcos que se consideran aristotélicos hacen tratos contra la Confederación para crear vida según la Doctrina. Y el problema es que la Doctrina no está estandarizada, por lo que acaban siendo clandestinos para la Confederación.

Sin embargo, entre los aristotélicos, cuando se trata de oponerse a esos iluminados que quieren adelantar el curso natural de un individuo para comprender el mundo donde vive, la manera forzada de evolución debe ser marcado por los estándares ecológicos definidos por la Confederación. Por lo que se rigen por el lenguaje social, en aplicación extricta de las normas aprobadas por la Confederación. Muchos de éstos son zetianos, que investigan lo que llaman la Regresión Vampírica: el proceso que permite hacer que una especie recupere sus cualidades puras mediante la modificación genética.

La Confederación reconoce las complicaciones vertidas entre los propios zetianos, que son capaces de albergar como propio casi cualquier doctrinamiento e incluso matar por ello, y sus experimentos con la eugenesia no tiene parangón.


Es por ello que la Federación ya previno mediante el lenguaje de sesgos la formulación de los lenguajes madre con las que las especies se sienten más naturales para diversificarse con todo su dinamismo. No es tarea fácil comprender los principios morales que encierra el formalismo de la existencia de la perfección o el infinito, si luego éstos van a ser la base para que esas disciplinas sean desechadas, pero de ahí se consideró el nacimiento de las lenguas para que los pueblos salvajes evolucionen siendo conscientes de sí mismos.

Comprimido + Codificado  = indescifrable
Sin embargo, no todas las culturas mantuvieron las raíces del lenguaje de la Federación para la adecuada lectura dinámica. Éstas lo versionaron mediante sus propias licencias y readaptaron las enciclopedias, mapas y esquemas según su doctrina salvaje. Esta clase de ayudas a la evolución no suponen un sorpaso traumático y, de hecho, los estándares intentan centrarse en los sesgos de los individuos para dar a conocer el siguiente avance que les corresponda.

Aún así, ¿qué pasará, dicen los aristotélicos, por parte de aquellas civilizaciones cuyo lenguaje hayan sesgado tanto que al final no puedan ni imaginar el paso decisivo? ¿Acaso no podría condenar esto a las civilizaciones salvajes? Los zetianos no aristotélicos suelen discutir este trance, y aclaran que, en tal caso, hablaríamos de civilizaciones ganado. Y, de ahí, la consabida cuestión del holocausto que, si bien es aceptado con el fin de aprovechar el buen sabor que tienen para sus depredadores naturales, también se considera en la Confederación un acto de barbarie el desear plantear tales cuestiones.

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