martes, 15 de marzo de 2016

Microrrelato. La globalización de la información

Ya que se avecinan cambios,
lo primero que he hecho ha sido 
terminar de resolver el bug que tenía
y ahora toca terminar de cuadrar el círculo


Microrrelato. La globalización de la información
Es bien sabido que el universo conocido está dividido por sectores, como si fuera un disco duro. Y, por esa misma razón, uno de las preocupaciones fundamentales de una doctrina filosófica que está muy de moda es la ontología de la información.

Para muchas entidades biológicas inteligentes, el problema de la ontología de la información consiste en ver los comportamientos éticos dentro del universo como si fueran resultado de agentes introducidos en sistemas de información. Asímismo, se plantea la idoniedad de un comportamiento o de otro en virtud del sistema que lo rodea.

Para que las leyes sean las mismas en todos los rincones de cada sector del universo, se establece por disciplina el manejo de los registros globales a las sociedades que hayan alcanzado, al menos un nivel 4 de civilización. Los miembros de sociedades que son 3.5 aún pueden incluso participar en el entramado de manera especial.


Uno de los requisitos fundamentales para que le reconozcan a una sociedad el derecho a estar entre las de versión 4.0 es el haber sido capaces de globalizar su cultura en una especie de enciclopedia global donde se reconozcan, al menos, los cuatro discursos.

El caso del planeta Tierra es bastante peculiar, porque su comunidad científica no está dispuesta a aceptar la existencia de un único ente que sea capaz de albergar todos los posibles discursos para darle ortodoxia al conocimiento. Y esto hace que la creación de Internet sólo sirviera para reconocer el discurso más básico de todos: el derecho de poder albergar en una dirección, simple y llanamente, lo que a uno le venga en gana. Ese es el papel que desempeña el Testimonio.


Con los años el modelo cliente-servidor ha permitido dar a entender la necesidad de crear una tecnología más cerrada y menos pornográfica..., más técnica y menos lucrativa. A pesar de que, como guía, intenté impulsar a los pioneros del modelo cliente-servidor allá en el '94 que debían evitar que se mezcle el dinero con Intenet, tan pronto no se me hizo ni puñetero caso, se empezó a vivir una debacle intelectual debido al conflicto de mezclar el poder con el dinero.


Pero en el fondo había que dejar correr el tiempo para que las sociedades de la información maduraran por sí mismas y se enderezaran. Por esa razón, poco a poco el modelo cliente-servidor se fue automatizando y simplificando, de manera que era más fácil acceder a los servicios multimedia y, de ahí, a compartir información útil más allá del testimonio. Hasta el punto de que acabaría apareciendo la primera enciclopedia distribuida..., una versión un tanto cutre, pero que al menos alberga dos discursos.


La capacidad para relatar de manera sintética los Hechos y un mecanismo para hacer Discusiones, y así cuestionarlos. Sin embargo, ¿dónde ha quedado el discurso de los Testimonios? ¿Y la auditoría de las Conclusiones? Efectivamente, en la Tierra se dieron cuenta de que la información es poder y, quien controle los testimonios y las conclusiones en las discusiones mantiene el poder de la información.

Para ello, un conjunto de administradores se encargan de controlar la información que se vierte y, al no haber afán de lucro, podemos entender que el tiempo generará los mecanismos para conseguir el último tramo: aquello que quedó grabado en las cintas sobre el modelo cliente-servidor relativo a la distribución global de la política de validación de informaciones. 

Sin embargo, no hay noticias serias de que se quiera cambiar el modelo actual. Así que los traductores de nuestra Confederación hemos pensado quedarnos pasivos a la espera de que algún evento sangrante despierte al mundo científico. Al fin y al cabo, si los traductores sólo escribimos Testimonios entonces, ¿acaso estos textos y nuestras recomendaciones podrían caber dentro de una enciclopedia terrestre?


Registro af25f4 :: 245.23.43.35: JMDR. La globalización de la información.