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lunes, 2 de noviembre de 2015

Menos quejarse..., y más sobrevivir. Los MK-Ultra.



Antes de nada, una reflexión...

No suscribo su opinión sobre el programa de TV, 
pero si es cierto que la gente no sabe ésto, entonces hay que exponerlo.


¿Es posible que el rey Felipe esté preparando a su hija para que abdique? Sé que lo que acabo de decir no parece que cuadre por ningún lado y, menos aún con el vídeo que acabo de poner, así que lo que voy a hacer es presuponer que nadie ha aguantado el vídeo completo de ese tío y explicar un poco la siguiente imagen:



Este va a ser una de esas entradas que rayarán sólo uno de los capítulos, dedicado al fin de la monarquía, en previsión a los comportamientos que éstas tienen en combinación con los planes de democratización que se tiene para la Humanidad.

No olvidemos que mi libro es "futurista", lo que nos viene a decir que no hay que tomárselo como de pitonisos, sino leerlo por su calado utópico dentro de lo coherente, por si nos sirve de reflejo de cómo actúan todas las sociedades independientemente de la época que toque vivir.

Dicho esto, ¿habéis visto qué youtuber más majo he puesto? Este hombre (que es de negras) posee una visión del mundo un 90% parecido a la mía..., aún no he visto todos sus vídeos, pero me gusta cómo enfoca a las feminazis, aunque lo vea plano en algunos conceptos..., pero claro, siempre va a existir discrepancias, motivos de porqué dice las cosas de una manera y no de otras, etc...

Lo que nos viene a decir ese youtuber es que con 21 años los jóvenes tienen que poder salir de fiesta, divertirse, hacer vida social..., es algo que se podría estar perdiendo Justin Bieber, en cierta medida, y por esa razón lo normal es acabar cansado y hastiado. Pero, por encima de todo, esa jugada de dejar a los entrevistadores a mitad de entrevista..., ¡ésa sí que fue una jugada maestra! Lo que no puedo saber es si acordaron hacer eso entre bastidores.

En cualquier caso, no me cansaré de volver a tocar el tema que me parece crucial: los niños raptados. Hay muchos niños que son raptados para ocupar una posición que no les es natural. Algunos acaban siendo estrellas del cine, del pop,...


Suelen ser seleccionados por su talento, su aspecto..., en realidad se trata, simplemente, de una oportunidad por parte de ambas partes. El oportunismo es el tema que voy a tocar hoy.


Todo el mundo quiere ser Justin Bieber


Nadie puede negar el hecho de que cuando raptan a un niño siempre se hace contra su voluntad, incluso cuando el propio niño acepta de buena gana, también se actúa contra su voluntad. Parecía exponer el youtuber dallas, sujeto al que le pienso dar palos intelectuales porque veo que es un hombre fuerte, que cuando una niña de 13 años no dice expresamente NO hasta el punto de patalear, no se puede decir que se le haya violado..., parece que el pobre hombre no sabe cómo funcionan los acosos sexuales, a pesar de que veo que es el feminista más cercano a comprender según qué posturas...

En otros vídeos ese youtuber hacía un peculiar análisis: no le parecían víctimas de abusos sexuales a las niñas, aunque - eso sí - parece que está contra la pederastria (menos mal). En esta entrada veré si consigo explicar un poco qué significa sobrevivir, o qué es eso que llaman el síndrome de Estocolmo.



Supongamos que vas andando por la calle y te encuentras con un hombre de negro, éste te dice que has sido seleccionado por tu enorme talento para conformar un grupo de élite de superhéroes para librar al mundo de las fuerzas del desorden, que lo primero que tienes que hacer es elegir un bando, que da igual el bando, pues ambos son lo mismo, pero que luego no puedes echarte atrás: ¿qué prefieres blancas o negras?



Para ayudar a decidirte te hace una pregunta básica: ¿deben los méritos decidirse desde muy joven o para cuando uno sea adulto? ¿Mejor un gobierno planificado o lleno de competiciones? ¿Mejor poder medrar o tener decidido tu propio destino? ¿Comunismo o capitalismo?

Entonces el niño, con sólo 10 años, debe decidir a qué bando pertenencer dentro de esa guerra fría. Poco a poco, como si fuera un juego, se irá inmiscuyendo dentro de uno de esos bandos; bandos que juegan a un mismo juego, en el que las fichas pueden perfectamente morir y, aun así, siguen jugando.


"Paquito, tienes que elegir un bando: 
en realidad somos lo mismo, simplemente elige"


Con los años el niño se irá volviendo adulto y, como pasa con uno de mis personajes, se irá volviendo un sociópata un tanto peligroso. Muchos podrían pensar que en todo momento ese niño podía elegir, ahora bien: ¿qué opciones tenía? ¿Acaso no volvería a encontrarse con esos sujetos en mitad de la calle? ¿Acaso no son ellos los que cortan el pastel? En ese consiste el síndrome de Estocolmo: cuando la sociedad democrática no te ofrece cobertura, pactarías con el mismísimo Diablo si éste te ofreciera el caramelito de poder elegir. Entonces aquel que fue sometido sentirá una cierta atracción por su opresor, hasta el punto de incluso morir por su causa.


De ahí podemos comprender porqué debería de prohibirse el sexo con niños pequeños, más allá de consentimientos y anomalías por el estilo..., cualquier clase de acoso a un niño o a una niña debe ser tomada con un muy especial cuidado. Al fin y al cabo, en el futuro, no sabemos en qué podría llegar a convertirse: podría convertirse en una persona falta de mucha ayuda.


Me pareció irreconocible...

Por esa razón, de vez en cuando, aparece en el bando de los que desean ayudar a despertar personas que intentan obligarnos a que nos fijemos un poco.


No hay que olvidar que los raptados siempre han existido desde el comienzo de la Humanidad: algunos por motivos espirituales, otros por motivos sexuales o por pulsiones internas, otros por motivos de organizaciones lucrativas o políticas y, por último, los abducidos, sujetos por una cuestión de oportunidad: son alistados para ser artistas, soldados, espías,..., y los que no sobreviven desaparecen para siempre.



La cultura de los extraterrestres nos cuenta que los hombrecillos grises también tiene un programa de Guerra Fría: por eso lo detallo en mi novela con más claridad, quiero utilizar la mitología extraterrestre para explicar conceptos muy reales de nuestra sociedad. Se trata de los abducidos: una palabra que es mezcla de raptados y seducidos.

Así que esta es mi pregunta: ¿qué hará la infanta, futura reina de España para cuando tenga un reino sin súbditos? ¿Le están enseñandp el verdadero significado de reinar o se lo están poniendo más difícil?








Seguro que más de uno se estará preguntando que porqué estoy siendo tan explícito..., bueno: hay secretos que no merecen ser desvelados, otros que no tienen razón de porqué desvelarse, los hay que si se desvelan sería una irresponsabilidad y, por último, están esos secretos que, una vez expuestos, se monta un Fiestón que no veas..., creo que, poco a poco, le voy a dar un poco de vidilla a la acortada y absurda vida que llevo.





Bueno, no olviden comentar: 
no quiero sentar dogmas.





lunes, 31 de agosto de 2015

Los valores del patriarcado que defienden la prostitución

Ayer por la noche quise acercarme al cine para aprovechar una promoción que me ofrecía por la cual pagaba 5 euros por ver una película en 3D ¿Os acordáis de la canción de Mecano que nos recordaba que con 50 pesetas entrabas al cine? El asunto es que vi una película de animación de producción española porque, por los símbolos del cartel, daba la impresión de que a lo mejor incluía símbolos, mensajes y, de ahí, valores. Al menos sí que los críticos decían que esa película buscaba ensalzar los valores familiares. Bien, ¡pues vamos a verla!

Supongo que se equivocaron con la portada, querían ensalzar los valores de Tarzán como padre
Voy a decir que tuvo que ser una película de animación americana la que tampoco pude terminar de ver sin que me dieran arcadas, así que no mencionaré ni el nombre de la americana, ni el nombre del título español..., sólo diré que tengáis cuidado cuando leáis las críticas de críticos que son unos legos y que no se paran a leer lo que nos están diciendo algunas películas por sus imágenes. Digamos que este post es una ayuda para ver mensajes ocultos que, muy probablemente, jamás se nos ocurriría enseñar a nuestros hijos.

Sólo hay un valor: nuestra capacidad para interpretar el nundo en el que estamos
Empecemos por el principio: hace años apareció una película que, a diferencia de estos títulos que critico, no tenía fallos argumentales importantes. La película en cuestión era "Señora Doubtfire", una película donde un divorciado aún no acepta la separación de su esposa y acaba disfrazándose de mujer nodriza para estar con sus hijos más tiempo.


Esa forma de actuar, llevada a cabo por el protagonista, era a todas luces una auténtica canallada; además de que adolece de un comportamiento que busca tener una relación tan profunda como es la familiar a través de engaños. Está claro que el final debía buscar la manera de dar a entender a las personas de que en ocasiones hay que aceptar las separaciones; en ocasiones el mundo no es como nos gustaría - tenemos que aceptar las complejidades allá donde existan.

Pues bien, resulta que hay títulos donde se intenta transmitir un valor completamente opuesto. Y, de hecho, lo considero subversivo y contrario a la pedagogía. Hay quien considera que el amor debe ser sujeto al mundo de las ideas y, por tanto, no se trata de una experiencia sino de un concepto que es susceptible de encenderse o apagarse - como si fuera un interruptor.


La mecanización de las relaciones sociales nos lleva al ensalzamiento de un mundo donde los valores familiares se verán en detrimento: la manera de relacionarse con otras personas no será mediante la experiencia, sino mediante la conexión lógica entre ellas.

No es de extrañar que este tipo de mundo sea aceptado por las grandes élites, pues nos lleva al cumplimiento de dos principios interesantes: 

1. Un mayor control sobre la población porque así no se reproducen.
2. Una mayor cosificación de la persona y, por tanto, más facilidad para su capitalización/precio.


Cuando uno ha visto las películas sobre las que advierto, bien se podría pensar ¿y eso que dices qué tiene que ver con lo que criticas? ¿Cómo conectas la película que recomiendas con lo que estás diciendo de las redes sociales? Bien, efectivamente, si no existiera conexión mi argumentario carecería de sentido.

En las películas que buscan la cosificación de la persona, su insensibilización, el sometimiento del amor a lo conceptual, etc..., suele haber un conjunto de rasgos comunes:

1. Sadismo. Suelen mofarse de los débiles. Buscan la manera de ridiculizar al que es pequeño, gordo, etc..., y, al terminar la película, no intentan redimirse por ensalzar unos valores tan vanales.


2. Egocentrismo sentimental. Suelen imponer los deseos personales por encima de la realidad del mundo en el que se vive. Como el amor no es una experiencia, si no se vive, se impone. Si alguien no te quiere es porque es mala persona. Si alguien no quiere a alguien, hay que imponerle el amor; porque el amor es un interruptor - un mero concepto. Y lo que lo apaga es SIEMPRE una tontería. 



3. Reegocentrismo sentimental. Lo que es importante para un amigo no lo es para mí si hace gracia. Lo que importa es que yo tenga mi foto, mi momento, mi cosa..., si a otro hay algo que le parece importante, no nos interesa en lo más mínimo - aunque sólo sea un gesto, una acción simple..., nada.


4. Maniqueísmo. Los malos son inimaginables, imposibles, un retrazo a la demencia propia de alguien que es imposible que reconozca un pensamiento distinto al suyo. Y es que, por encima de todo, si alguien se sale del camino no tiene más remedio que ser el mismísimo Diablo. Quienquiera que no esté de acuerdo con esta visión sociopática de la realidad, es Satán en persona. Un sujeto sometido a la maldad misma y que no merece menos que la propia muerte (un maravilloso valor familiar). Cualquier otro planteamiento al del protagonista es completamente incompatible con la realidad, y los que piensan diferente acumulan absolutamente todas las maldades posibles.


Dicho esto, si Vd. cree que sus hijos están a salvo de lo que leen o de lo que ven, debe saber que se equivoca. La solución no es prohibirle que vea o lea esos contenidos, sino más bien descubrir que existen tales contenidos y desnudarlos. De esta manera la naturaleza propia del niño le llevará a criticar lo que en la película no se critica, y se cuestionará los valores que en esa película se olvidan de poner.

1. Nobleza. Debemos ser fuertes y tolerar lo débil.
2. Aceptación. Nuestros caprichos se deben quedar donde nacieron, en nuestra mente.
3. Ética. Si no actuamos en base a lo que decimos, no somos.
4. Apreciación. No todo es blanco o negro, hay muchos actos hermosos sin importar el acto en sí.

Son las cuatro grandes verdades del budismo, traducidos en mi post de esta manera en ausencia de visiones religiosas. Y es una invitación a la reflexión, porque no es de extrañar que en mi novela sí me preocupe -y mucho- de transmitir tales valores con la máxima pedagogía que se me ocurra.

Por regla general, y por coherencia, los que se oponen a estos valores suelen buscar la manera de oponerse a absolutamente todos. Es un principio que pueden Vds. comprobar por Vds. mismos: lo que no funciona como ciencia, sólo puede adoptar el camino del dogma mediante la imposición y el carácter sectario.


Por eso es normal ver a personas que, creyendo que están haciendo lo que deben, se comportan como auténticos canallas. Desde su punto de vista sí han hecho bien su trabajo: riéndose de los demás, trivializando los problemas, destruyendo la inocencia... Entonces se sorprenden al comprobar cómo la familia de verdad se intenta defender con uñas y dientes ante el opresor.


Son los valores que intentan cosificar el amor y el candor humanos. No pueden comprender el comportamiento natural de las personas para defender a los suyos, y entonces el soldado se sorprende y piensa: "Pero señoras, si sólo estaba haciendo mi trabajo - os defiendo de un terrorista". Prostituyen a las familias tras imponer los dogmas y los valores personales, cuando las relaciones entre las personas es algo mucho más profundo y no es racional y, mucho menos, explicable.


Si podemos reirnos de los débiles, si podemos obligarles a que nos muestren una sonrisa mientras trabajan, si podemos ignorar sus problemas reales y si, encima, podemos cuestionar su moralidad por quejarse..., entonces está bastante claro cuál es la idea que tienen algunos de cómo debería de ser el Futuro.

La película que vi anoche fue realmente deleznable, asquerosa, ruín, mal hilada, cruel, sanguinaria, despreciable, inmoral, desprestigiante, desilusionante, vomitiva, estresante, contaminante, mentirosa y, por supuesto, en absoluto reciclable. Cuando algo se hace mal, se hace con intenciones. Lo llenan de colorido, y las futuras generaciones irán con una enorme sonrisa a prostituirse de cara a las reglas del sistema... Si te dicen que el hombre fue a la Luna, ¡por supuesto que fue! Si te dicen que las autoridades son sabias, ¡los malos son los que la cuestionan!

¿Valores? ¿Desde cuándo es un valor enseñar a los niños a someterse?


En mi novela eso es justo contra lo que lucho y, de hecho, se da entender que, en un momento dado, desaparecen los apellidos..., aun existiendo familias, los personajes sólo tienen nombres. Es más, tanto los mandamases como los padres tienen cierta tendencia a no mostrarse en mi obra, aunque repercutan por sus actos. El mundo está orientado a los adolescentes, y recalco la necesidad de que no tienen que saber toda y cada una de las cosas para actuar de la manera más correcta. No hace falta saberlo todo, para actuar bien - no hay que obedecer tanto, si hacemos mal quizá sea porque no nos han comunicado todo lo que debieron en su momento.

Me gustaría creer en un futuro donde cada cual pueda elegir su rincón y no deba someterse y entrar en comunicación necesaria con las autoridades para hacerlo. Donde todo sea de todos y haya unas mínimas fronteras de respeto, no barreras o vallas, sino líneas guía para entenderse. Esa forma de convivencia sabemos que existe, sólo hay que potenciarla.



 Deberíamos potenciar lo que sabemos que funciona, no lo que sabemos que nos da más dolor.





Dicho esto, no olviden comentar. No quiero sentar dogmas.
















miércoles, 12 de agosto de 2015

El futuro en la infancia

Uno de los temas que más me preocupan en Luces y Espectros es el tema de la infancia y adolescencia y el futuro que les dejamos. La manera convencional de resolver los problemas con nuestra economía es hacer que sean las futuras generaciones las que paguen por la deuda de nuestros padres. Es una forma realmente curiosa de escurrir el bulto, ya no sólo estaríamos dispuestos de hacer trabajar a los niños, sino incluso a los neonatos.


Da la impresión de que juegan con nosotros, de que nos ponen unas reglas que nos tienen que gustar. Los niños, en su filosofía personal, gustan de hacer como trabajan. Juegan a ser policías, médicos, enfermeros, cuidadores, etc..., pueden jugar a que son incluso actores y hacer como que actúan. Ese modelo de vida es algo fundamental para que el niño aprenda a desarrollar su vocación. Nos valemos de un instinto muy útil: a los niños les gustaría ser lo que ven en los adultos. 

Si se sabe alimentar bien, el instinto se puede desarrollar en la dirección que más nos conviene: podemos incitarles a ser grandes matemáticos, que se visualicen llevando a cabo un trabajo duro... O también podemos hacer como hacen en algunos países: les dan un pico y una pala y les dicen, "hala, a ganarse el pan".

Yo no voy a quejarme de la política de las empresas que contratan a niños para hacer zapatos; desconozco la situación de las familias en ese país y si lo que ganan les convertirá en futuros grandes emprendedores. Lo que sí que no me cuadra es el comportamiento de muchas personas que se olvidan que son los políticos de su propio país los que se tienen que hacer responsables de hacia dónde va la economía. De si cada vez tenemos más deuda y se la vamos a hacer pagar a quienes no tienen voz.

Nos dicen que tenemos que sentirnos orgullosos porque lideramos en crecimiento, pero yo me veo igual o peor. Que si resulta que nuestros ricos se están lucrando, pero hace poco vi cómo unas empresas nuevas cerraban en las calles que visito. Que cada vez a los inversores extranjeros les conviene más invertir en este país, y siguen cerrando algunos chinos. O, también, que ahora sí tenemos una renta de inserción en cada región, pero se sigue visitando los contenedores.


Como mi libro pretende ser una denuncia continua, también presento la explotación a uno de los protagonistas al convertirlo en un niño soldado ¿En qué convierten a alguien así? ¿Acaso no aprende a cosificar la vida humana? No es de extrañar que tenga luego problemas sociales, que viva en una confrontación continua incluso cuando está entre los suyos. Ése es el precio que tienen que pagar aquellos a los que le arrebataron su derecho a ser pasivos, jóvenes, débiles, inocentes...

La filosofía del fuerte es la filosofía del independiente, del que no tiene que depender de los débiles. EEUU depende su valor añadido de los países que no tienen, por lo que es un país débil y dependiente. Es como los fondos buitre, ni son fondos ni son nada: quien le roba a un pobre se queda con sus miserias y se hace un miserable.


Algunos necesitan valerse de daños colaterales para poder vender sus patentes, sus armas, sus negocios. Darle el premio nobel de la paz a un traficante de armas es como si se lo hubieran dado a un presidente que planificó un genocidio sobre población civil.

Cuando uno lee mi libro tiene la oportunidad de apartarse por un momento de ese mundo asqueroso en el que vive. Tiene la oportunidad de pararse a pensar e imaginar. Se pueden plasmar la imagen en su cabeza: una montaña, al pie de la misma, una ciudad cerca del litoral - es todo muy zen.


Porque la montaña es la solidez y el mar es una fuerza que emerge para que sea respetada, la civilización se desarrolla entre reconocer qué es firme y a qué debe moldearse. En ocasiones nos tocará aceptar las durezas de nuestra sociedad, y en otras ocasiones navegaremos por los cyber, o por los mundos astrales..., porque navegar es como replantear el mundo para que nos podamos amoldar a lo que necesitemos de él. Ése es el papel de la civilización: ése es el papel de lo que se encuentra en el interior del edificio que pretendemos construir para levantar las cosas que necesitemos. Incluso ése es el papel de los extraterrestres grises cabezones en mi novela.

Así, poco a poco, por la fuerza de la costumbre se irá entendiendo que la mano del hombre tiene más peso que todo cuanto toque. Que no importa lo dura que sea la economía, es la constancia y la dedicación las que doblegan incluso lo que parece demasiado recio y duro. Pues la montaña no se inclinará, pero hasta el agua es capaz de erosionarla con la fuerza de la costumbre.


Y es por ello que, pase lo que pase, la constancia y el buen quehacer prevalecerá frente a la mezquindad si nos dedicamos a hacer lo que se suponga que tenemos que hacer porque, simplemente, teníamos que hacerlo. Si cada cual hace lo que debe, por la fuerza de la costumbre, los que se equivoquen siempre, por muy duros que parezcan, acabarán donde el resto - en el lugar donde sitúo el cementerio en mi novela, tras la montaña. Porque siempre, allá donde estemos, les estaremos dejando huella y, sin embargo, lo que quiera que ellos hagan se desvanecerá más rápidamente con el tiempo.