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miércoles, 27 de julio de 2016

La Prueba De Fuego

Hola a todos. Os escribe la única persona que escribe en este blog, a excepción de unos pocos valientes más que, por lo menos, se atreven a comentar. Tenía pensado dos entradas que describían dos recursos literarios muy usados: la torre y el alquimista. A pesar de que son los arcanos más referenciados y, al mismo tiempo, los que más he estado desarrollando en este blog, sé que no he podido alcanzar el zénit de su verdadero significado. De hecho, no he explicado el carácter memético que tienen y cómo repercuten en la pragmática de nuestro lenguaje y uso de la razón.

Sin embargo, debido a que, sobretodo la torre, son arcanos demasiado poderosos..., hay un pequeño resquemor con eso de ir transmitiendo este poder cultural. Allá donde leo, veo cómo la gente aprovecha los memes más vulgares sin llegar a dotarles de vida, salvo al azar. En el mismo instante en el que estos memes se conviertan en lo que yo he llamado arcontes, entonces corre el riesgo de sumergir a los autores en una espiral de mentiras que podría provocar un cambio en su visión deontológica del mundo.

Por otro lado, ¿cómo es posible pensar que los que me lean me den la suficiente seriedad como para que piensen que lo que digo funciona? La gente que ha sabido seguir mis consejos sé que han triunfado. Y creo que nos encontramos ante una Prueba de Fuego. Se trata de comprobar si realmente se me toma o no en serio.

Viendo las estadísticas, veo cuándo han ganado más peso mis entradas. Así es como puedo visualizar cuál es mi público. Sin embargo, los picos también pueden ser signos de que la gente ve algo para dejar de seguirlo. Esto provoca que necesitemos pruebas de contraste..., como unas entradas que sirvan de marcador para ver dónde está la verdad de qué es lo que es de agrado para mis seguidores. Antes de seguir y considerar qué debo desvelar y qué no debo, por tanto, poner una entrada intermedia..., y no soltar algo tan gordo.

Así que voy a desvelar, 
por primera vez en Internet de manera expresa, 
la demostración de que 
no hay religión verdadera.

NOTA: La proporción entre la distancia más corta de las dos calas es del número áureo.
Existe una playa en el litoral cartagenero conformada a partir de una cala, cala Cortina. La hermosura de esta cala, principalmente, está en los momentos del nacimiento, zénit y muerte de nuestro sol pues, al estar orientada al sur y tener forma circular, puede dar la impresión de que éste entra o abandona su hogar para hacernos una visita.

La aguas de oro inundan la que podría haber sido, según algunos arqueólogos, la capital de la cultura que dio nacimiento a la caza del toro para su sacrificio ante el sol. Sacrificio que los indígenas pudieran utilizar para sentirse más cerca del firmamento, y así comprender la enorme diversidad de criaturas que poblaban la tierra.

La cala tiene dos partes bien diferenciadas. La extensa se encara con todo el Sol y afronta la realidad del astro cara a cara. Pero hay una cala a la izquierda..., una calilla más ensombrecida. Es una pequeña proporción de la playa. El litoral cartagenero tiene otros ejemplos de este tipo de cala, y la cultura de los que vivimos allí le suele dar una connotación diferente. Cuando en la parte grande de la playa se bañaban y actuaba la gente en familia de manera convencional, en la parte pequeña siempre solían acercarse artistas, jóvenes..., era una cala donde las actividades tenían otro carácter.

Hoy día, a pesar de que invita a que siga siendo así, poco a poco sospecho que esa buena costumbre se va perdiendo..., lo cual quizá se deba a que los músicos y el buen ambiente se ha desplazado de las playas y ahora se encuentra en Internet, en los MP3... ¿No da un poco de nostalgia topológica todo esto? ¿Por qué iba a ser importante el vivir las cosas en un sitio en vez de optimizarlas en cualquier otro? 

La respuesta tiene que ver con el cerebro..., pero ese no es el tema de hoy. Hoy voy a joderos la religión. Y para ello, después de endulzaros con mi literatura y mis vacaciones, ahora os la voy a meter hasta el fondo con mis cuestiones.




1. ¿Acaso cree Vd. que su dios se encuentra en los árboles y es producto de una interpretación?

Esta es una primera aproximación al uso de la fe. Se entiende que debe existir una interpretación de todo lo que vivimos. Para ello nos valemos de un libro sagrado, pero hay quien piensa que éste debe ser interpretado. Que cuando vemos cualquier cosa se debe interpretar, porque está encriptado. Que existe una verdad no desvelada y sujeta a la interpretación. 

Ya hemos visto cuántos han muerto por esa interpretación. Hoy día sabemos lo que significaron los nazis: interpretaron la biblia a su modo. También se regían por dogmas..., veían en los alemanes una raza aria. Hablaban de los hiperbóreos gracias a una pitonisa..., que aseguraba que había oro debajo de la pata de la esfinge. Por esas interpretaciones muchos han dado la vida, ya vemos el valor que tienen. 

¿Por qué las tuyas iban a ser diferentes? ¿Por qué no creer en el ratoncito Pérez? Se trata de una figura defendida en todas las familias españolas, o los reyes magos. Cada vez que veo a un padre, yo veo a un rey mago. Es el mismo Santa Claus en el que se puede creer si así lo desea la gente..., porque está sujeto a interpretación.

Sin embargo esa interpretación, paradógicamente, está sujeta a lo que dice un Documento Sagrado. Yo creía que la interpretación era personal, pero no, lo que muchos defienden es que todas las interpretaciones válidas provienen del mismo documento. Se escribió pensando en lo que vivirías. O quizá se escribió porque es suficientemente genérico. 

Pues bien: si es genérico, no te sirve. La ciencia es más que genérica, universal, y no te servía. 




2. ¿Acaso cree Vd. que su dios escribió un Documento Sagrado para que Vd. le sacara provecho?

No entiendo cómo puede estar las personas tan faltas de necesidad de sentirse importantes. O su religión es humilde y cree en un dios a la medida (cosa que no es muy habitual, salvo en el shintoísmo y otras politeístas, que adoran a dioses variopintos) o se piensa que ese dios es objeto de aprovechamiento personal para que cada cual le saque su uso particular.

El polidios, así como el dios múltiple, son dos caras de la misma moneda. Es como si se prostituyera al ídolo en base a las necesidades personales que tenga cada persona. Si abogamos por la duda cartesiana: más nos vale creer en todos los dioses y, si es un dios múltiple, mejor que mejor. Visto así, se trata de conferirle nuestra creencia al pastafarismo: un dios a la medida de lo necesario para cada momento.

No faltará aquel que diga que cierto documento lo salvó a él de una mala vida. Que su interpretación personal le ayudó... Y sí, es cierto: le debió ayudar, pero cuando una persona se rompe una pierna necesita muletas; para correr la maratón necesita quitarse las muletas ¿Cómo va a ser natural en nuestra capacidad para interpretar basarse en un único documento?



La santa blasfemia. Igual de irracional como válida
3. ¿Acaso cree Vd. que su dios no es objeto de interpretación, sino que es una axiomática previa al uso de la razón?

Esta es la postura agustiniana. Cuando la fe es previa al uso de la razón, como posiblemente habría defendido Platón, toda la ciencia debe sostenerse a partir de estos preceptos. Ya hemos visto qué pasaba cuando la religión pretendía darle lecciones a la ciencia..., de hecho, también hemos visto la enorme facilidad para matar cuando se tiene la creencia del uso de la razón.

Sin embargo, lo que más me llama la atención es el papel que ocupa el Documento Sagrado en todo ésto. Más en concreto, habría que preguntarse si esos axiomas adicionales previos al uso de la razón son racionales o inefables...



Gödel era ateo y no lo sabía. La demostración de S. Anselmo implica al ateísmo agnóstico.

4. ¿Acaso cree Vd. que los axiomas que son comprendidos por la fe pueden ser denotados por la lógica con un número finito de símbolos y reglas?

Si piensa que la religión que puede sustituir al uso de la razón sólo necesita un conjunto limitado de reglas que explique el garante de tales ideas, entonces en ese conjunto de reglas estará el cuerpo de su santo creador, sustituible por cualquier ordenador que te juzgue y sopese el valor de tu vida. Tu vida valdría menos que una máquina de silicio. El uso de una lógica sin explicación justificaría lo que la ciencia no puede, ni llega, ni demostrará..., pero te someterás a los designios de la arbitrariedad de algo que alguien haya programado en un ordenador. Como tirar dados y hacerles caso.





5. ¿Acaso cree Vd. que los axiomas que definen su fe son inefables?

Como ya decía Platón, debemos usar la reminiscencia. Claro..., si son inefables los manejos que someten a la razón entonces sólo recurriendo a nuestros orígenes, a nuestra naturaleza bien podríamos comprendernos. Esto nos lleva, una vez más, al papel que ocupa el Documento Sagrado: si son afirmaciones inefables entonces, ¿cómo pretenden verlas por escrito?  ¿Acaso no están sujetas a interpretación? Si ha llegado a este punto, vuelva al 1.


Un poco de autobombo...

6. Seguro que en este punto Vd. está pensando que he reafirmado su fé en su comunión.

Como producto de una especie de reacción alérgica, no es de extrañar que el que teme más a la muerte que a la inexistencia de un dios que le da garante de vida eterna, que el que teme más a que haya sequía que a la inexistencia de un dios de la lluvia, que el que teme más a quedarse sin regalos que a la inexistencia de los reyes magos..., pues, por puro odio a la raza humana, quiera escupir que quien se equivoca es el autor aquí presente. Si el que llega hasta aquí repudia mis argumentos, estoy seguro que, de haber nacido en la India creería en Visnú, en Marruecos creería en Allah, en Estados Unidos sería protestante y en Israel necesariamente judío... Pero eso nos lo da el chovinismo, ese afán por continuar la tradición y no cuestionarse los dogmas. Aún así, por si sirve de consuelo, por mucho misántropo que lo quiera negar el chovinismo no mata. Y más vale discutir entre chovinistas que entre retrógrados misántropos que quieran dar lecciones a los demás.




Con todo esto
espero que nadie se lo tome
con excesiva seriedad
como para haber provocado
un encerramiento en el 
dogma de cada uno.

Me interesan vuestros comentarios




sábado, 16 de julio de 2016

¿Molesto?- Sí ¿Insulto?- No. Gracias

Hoy voy a hablar de un tema 
que me está empezando a reconcomer
efectivamente será sobre la Tolerancia
¿a qué estamos legitimados para tolerar? No, eso ya lo dije una vez
¿cuándo podríamos perder nuestro instinto tolerante?

Cuando la fama no te cambia, date por destruido
La Tolerancia es un instinto que tenemos absolutamente todos los animales, porque es una funcionalidad necesaria de la mente para sobrevivir en un ambiente hostil. Se convierte, por tanto, en una de las cualidades más interesantes que tiene que ser implementada necesariamente dentro de un sistema de información que pretenda tener comportamientos tildados como inteligentes. Es por ello que la Tolerancia no sólo es un signo de debilidad cuando no se entiende, sino además un signo de inteligencia se aplique correctamente o no.

Para entender lo que pretendo decir procuraré ser ilustrativo: una manada de arces está oteando el ambiente. Entonces un arce reacciona con velocidad porque cree haber visto algo. El resto de los arces, valoran el mensaje emitido por la amígdala del primero y sus correspondientes amígdalas reaccionan con un efecto en cadena. Si el que reaccionó de esa manera no se encuentra en una escala jerárquica lo suficientemente alta, entonces la pugna entre lo que ve cada arce y el temor interno se resuelve mediante un criterio de Tolerancia. 

Es decir, sabemos que somos tolerantes cuando tenemos un criterio: una fórmula. Y sabemos que la fórmula es correcta si funciona.


Cuando una persona sufre una transformación importante en su vida, los criterios que siempre usaba puede que deje de servirle. Pasar a la fama de pronto y porrazo supone un handicap a los criterios que uno tiene: necesita mecanismos para saber manejarse con sus seguidores. Esos mecanismos idealmente se aprenden antes de los ocho años (o eso digo yo), porque la tolerancia forma parte del lenguaje y la pragmática (cortesía). Así que es posible que la llegada de las nuevas tecnologías nos haya traído personajes especialmente intolerantes..., aunque yo centro las razones en una educación no orientada a este tipo de Tolerancia.

¿Cómo se puede enseñar a niños de hasta ocho años el peligro de las redes sociales sin habilitarles el acceso? [La cuestión tiene bemoles porque, efectivamente, si las redes sociales son peligrosas entonces, ¿cómo es que no se les permite el acceso? Y, efectivamente, la solución no pasa tampoco por habilitárlas sin más]


Yo aquí me centraría en un tema muy recurrente que aparece en la novela Luces y Espectros. De cómo en ocasiones pueden aparecer líderes, gente victoriosa por asuntos futiles (como ganar campeonatos, ser deportivos en juegos de equipo, etc...), y también gente que no suele obtener victorias. Los deportes, sin ir más lejos, suelen ser de no más de 22 jugadores..., si se tiene la suerte de disfrutar de grandes pistas, claro. Y resulta que las redes sociales se manejan con cifras que superan con creces nuestros instintos naturales de percepción de números cuando se trata de hacer relación con otros semejantes. Así que enseñar a los chavales con deportes de equipo..., va a ser difícil.


Es por ello que, si resulta difícil imaginar cómo enseñar a los niños la pragmática que van a vivir en las redes sociales, entonces debemos asumir que cada vez que alteremos el número de fans a nuestro favor algo en nosotros va a tener que cambiar..., sí o sí. No puede quedarse nadie indiferente..., y el que luche contracorriente se enfrentará a un pequeño detalle: que puede que se haya vuelto un completo inconsciente, aunque tenga la amígdala completamente sana.
Al final, lo que nos conduce a asumir cuáles son los roles sociales que nos deben hacer temer perder amigos, estatus, etc..., dependerá de cómo hayamos entrenado a nuestro sistema del miedo, a los criterios que tengamos de lo que es la Tolerancia. De ahí que sea tan importante adoptar decisiones al respecto: ¡cuántas personas he visto sucumbir a la mezquindad sólo porque ahora eran seguidas por decenas de miles de individuos! 

Pero no conozco a demasiadas que, tras arrebatarles el alma, perdieran su buen juicio. 

¿En qué consiste el juego de arrebatarle el alma a una persona?

Un niño hace de diablo y otro de estrella del rock. El resto son fans. El juego consiste en representar la diferencia entre que te arrebaten el alma y que no te la arrebaten.


Mi teoría es que cuando se percibe la diferencia, y los fans aprenden a intentar hacerle la vida imposible a su estrella..., entonces se activa en el cerebro el gen que habilita el criterio de tolerancia que nos hace falta. Es el gen que dice que hay una diferencia entre tener alma y no tenerla, como para que afecte a la fama. Aunque suene a entelequia el truco estoy seguro que funciona de cojones.


En cuanto al resto de las personas, que ya han superado los ocho años y desean recuperar el tiempo perdido les digo: mirad con atención y buscad ayuda.





Suficiente hasta aquí
¡¡dejad algún comentario al menos!!
No dejéis sentar mis dogmas








domingo, 4 de octubre de 2015

Meritocracia y el género ecci

Hace dos noches soñé de manera que al despertar recibí un mensaje: 
"Te podrás sentir orgulloso de tu tecnología, pero no de tu proyecto"
Era un mensaje premonitorio, triste..., 
un miedo visceral a que no pueda sacar provecho de lo que creo.

La vida es un azar, y eso no está bien.
Las personas se amontonan y creen que todos los males del mundo se resuelven mediante el buen uso de la razón. Yo digo: ¡ilusos! La razón se abandonó en el siglo XVIII, se descubrió que el mundo era cada vez más y más complejo, donde una única persona era incapaz de abarcar todos los conocimientos y, ni mucho menos, pensar que incluso los temas de los que era experto podrían tener un formato de carácter absoluto.

En mi jerga informática he podido crear un unificador que permite a una máquina saber si un agente tiene la intención de traicionar a otro agente. Hay cosas que muchos colegas míos creen que no es posible de hacer, cuando en realidad lo que pasa es que desconocen cómo se hace. El uso de la palabra imposible debe quedar relegado a lo que se pueda demostrar matemáticamente; y matemáticamente lo que realmente es imposible es racionalizarlo todo: por el Teorema de la Incompletitud de Gödel.


En la novela la tecnología cobra vida propia y, con ella, los límites de la lógica y el uso de la razón. No hay que esperar que la máquina sea capaz de resolver los asuntos que les son conferidos a las personas: el poder para interpretar leyes y para decidir qué leyes deben ser cumplidas es algo exclusivo del ser humano sensible al mundo social al que pertenece.

Por esa razón, ¿cómo sería una sociedad donde tengan que convivir criaturas cuya naturaleza es completamente contraria? Si el ser humano es aún incapaz de organizarse por sí mismo entre sus semejantes y actuar más allá de lo que le dicte la razón entonces, ¿cómo podría afrontar un mundo donde los conflictos caen por todas partes? 

La ley en Arabia Saudita, actual protectora y experta en Derechos Humanos
Hay quienes creen que el discurso racional es la respuesta a los problemas. Todavía quieren tenerlo todo bajo control. Son adanistas, no reconocen la importancia del colectivo. No reconocen el poder de las decisiones que vengan de abajo, de los distintos expertos. La decisión democrática, que no es racional: es una vivencia experta. Una decisión política que no debe ser controlada por ningún dictador.


La introspección es uno de los temas que trato en la novela: ¿cómo sería una máquina que es capaz de reconstruir su propio código? ¿Cómo podría el programador controlar el funcionamiento de la máquina? La respuesta es evidente: no podría, porque la máquina adquiriría o el sometimiento absoluto a los designios de los usuarios o la completa independencia. Pero en la medida en la que encontráramos términos medios, veríamos también cómo la estructura se vería imposibilitada de sopesar sobre todos los conceptos en general. Se trata casi prácticamente de un todo o nada.

De ahí viene la necesidad de dirigirse a la sociedad para tratarla, no para configurarla ni para someterla, sino para hacerle pedagogía. Los japoneses se dieron cuenta y crearon el género ecci: que es una convención de símbolos que se utiliza en el manga para que los jóvenes japoneses de instituto se sientan inspirados para reconocer los méritos, para ser humildes, para soñar..., mi novela también incluye tales símbolos y varias referencias a Japón.


Esos símbolos están ocultos, y hay que buscarlos; pero nuestro entendimiento es el primero en asumirlo. Lo primero que se hace es crear unos símbolos atractores (chicas con enormes tetas) y los combinan con valores (chicas con enorme carácter). Jugando a mostrar y ocultar consiguen emprender una lucha contra el caos y el carácter antisocial. Antes de escribir un guión discuten acaloradamente sobre los valores que defenderá la obra, a quién está dirigida y, por tanto, cuáles serán los símbolos atractores. Si no existe conflicto, entonces no existe una manera de enganchar al usuario. Lo explícito no resuelve nada, y no nos prepara para nada, esa es la Ley.

Por eso, cuando analizamos los distintos tipos de conocimientos que existen (humanidades, ciencias sociales, ciencias experimentales y las exactas) nos damos cuenta de que cuanta mayor veracidad tenemos de algo menor aplicabilidad tiene en el mundo en el que vivimos. Esa no es la clase de respuesta que esperaba Gödel con su resultado.

Sólo creías en los platos de comida de tu esposa y, al faltar un tiempo, mueres de hambre.
No me fío del economista que sigue usando las viejas fórmulas tipo hablando se entiende la gente. El diálogo es para adanistas, figuras quijotescas, chovinistas que mantendrán los esquemas..., el lenguaje está limitado por el propio modelo donde se aplica. En cuanto los de humanidades modifiquen el modelo, a la larga, la gente pensará diferente y seguirá creyendo que es porque hablando se entiende la gente ¡Qué gran y Hermosa Mentira! Así pensaba uno de los protagonistas de mi obra..., pero no espero que se entienda que la ética trasciende a las palabras; que los colectivos son movidos por los ídolos que mueven la moda, y los ídolos que perduran son los que se acoplan a la estética que quieren los individuos: a sus valores. Los ídolos que se pierden son los más atractores..., pero necesitamos crear una confrontación entre ellos para que se queden en la retina de las personas. Como una partida de ajedrez entre buenos y malos, donde al final, porque tiene que haber un final, debe prevalecer lo auténtico.

Entiendo que la razón sólo sirve para poner en evidencia, no para solucionar.
Lo cual sólo será malo en la medida de que no se acepte su uso.
Las personas creen que lo auténtico es la partida de ajedrez. Se quedan con lo falso: el trabajo del artista. Pero en realidad es movida por ellos. Creen que es imposible, creen que no hay poder en los medios. Pero la realidad es que existe una correlación a la larga: una correlación retroalimentada mediante una lógica introspectiva. Y, como ya he dicho antes: la lógica introspectiva genera un ente que o es todo o es nada controlador. 

Arcontes, egrégores, memes, hoaxes, modas,..., yo lo llamo partidas de ajedrez. Pero también se ve reflejado en las deidades que vigilan la puerta del paraíso en el capítulo correspondiente. Anubis no permitirá que pase por esa puerta algún loco que pueda destruirlo todo: porque sabe que los que aparecen en los medios dependen de la audiencia, pero la audiencia también depende de los ídolos. Se reconstruyen y se retroalimentan, quien intenta racionalizarlo pierde la partida. El uso de la lógica se reserva para el portero, implacable no aceptará lo políticamente incorrecto.

Un catálogo que contenga todos los catálogossólo puede tener una referencia, no su contenido.
Pero también hay una diosa que hace compañía a Anubis, esta es Bastet. La diosa gata es la protectora de la creación, la única que puede doblegar a Anubis para intentar otra cosa..., para ser creativos.

La que nos va a sacar de ésta no es una simple gatita, es una visionaria. En mi libro hay muchas visionarias: mujeres que son determinantes para romper con la norma establecida. Sin las visionarias el problema se repetirá una y otra vez, con toda su lógica..., y entonces no habría vida.

Es a ésta a quien hay que hacerle la pelota, 
esta es la que propone los apocalipsis, los cambios.
Tan importante es la figura de la gata que, efectivamente, también aparece en el las animaciones japonesas. Tiene su propia versión, para aprovechar la figura en cuestión: ¿cómo son las gatas? ¿Acaso no son cariñosas y con ganas de jugar? ¿No son melosas?

Esto es cualquier cosa menos algo racional.
En cualquier caso, la versión pet de Bastet no aparece en mi novela, pues la quise poner un tanto más siniestra..., y además aparece justo al final, donde está todo el pescado vendido..., huy, perdón, espero que no se haya molestado..., bueno, hay confianza, al fin y al cabo aquí yo soy el jefe.

El asunto es que, cuando una sociedad acaba en crisis, nos lo dice la lógica: si ésta no es capaz de salir por sí misma..., pues habrá catástrofes, líos y gaitas. Sin ir más lejos, la propia Bastet es mencionada en otros capítulos como una deidad conflictiva..., quizá por esa razón esos extraterrestres se volvieron tan machistas. En fin, esas cosas las dejo en el aire - que cada cual saque sus conclusiones de la lectura de mi obra.

Por supuesto, en el manga japonés también aparecen mucho los elfos..., y en mi obra no iba a ser menos: a esos los correspondo con los arcturianos: son criaturas mucho más apegadas a lo mágico, y bastante inestables en nuestro mundo.


Si estos símbolos no son valores entonces, ¿qué pretenden atraer?
Si alguien se está planteando que, entonces, ¿cuál es la conclusión? ¿Qué hay que hacer en sustitución del diálogo? ¿Rezar? ¿Encender velas negras? ¿Producir una película?

Mis conclusiones personales es que el diálogo sólo puede servir para tirar los ídolos falsos por la ventana. Emprender el camino del buen escéptico sin sucumbir al negacionismo, lo que llamo excepticismo. Quedarse con la posibilidad de una Historia del Error y, si fuera necesario, empezar de cero, pero sin sucumbir a la racionalidad como herramienta constructora. Hay que dejar para las siguientes generaciones los memes que estén menos corruptos posibles.

El lenguaje y la razón son mantenidos por puro instinto, y sólo el instinto es el que nos puede decir cuándo algo está fuera de lugar.




No olviden comentar. No quiero sentar dogmas.