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jueves, 6 de abril de 2017

El yo inmaculado

En estos momentos estoy absorto
en una investigación a la que creía que daría
respuesta de un día para otro y,
según parece, va a ser muy complicada
Para desquitarme un poco
comentaré algo de la novela Luces y Espectros


La novela Luces y Espectros, entre otras cosas, intenta ser un reflejo de lo cotidiano. Por un lado tenemos la propia narración que, aunque se muestra en una especie de futuro alternativo, intenta dibujar el invariante que siempre se ha dado en la historia de nuestra civilización occidental. De la misma manera, como el texto, a través de una textura muy pulida, ofrece las ambigüedades necesarias para que el lector refleje en él sus miedos y ansias en forma de interpretación.

Fue pensado de manera que se posibiliten las segundas lecturas, la llamada escalabilidad. En ocasiones se desea que una obra ofrezca propiedades que trasciendan a la propia interpretación de la obra. Cuando esto sucede podríamos decir que se activa un mecanismo de evolución artística que va más allá de los propios arquetipos que persisten en la propia civilización. La escalabilidad es lo que podríamos considerar una especie de eón que se ubica por encima de los arcontes.

La escalabilidad no comanda, como pasa con el arconte, y tampoco es un arcano. No se trata de una enseñanza, sino de una manera de percibir la enseñanza. No se trata de un mecanismo pedagógico directamente aplicable perdure o no, como pasa con las exageraciones, sabiendo que este recurso literario puede catalogarse mediante técnicas explícitas y, por tanto, se puede convertir en un saber, un arcano. En el caso de la escalabilidad, el proceso necesario para conseguirlo es el pulimiento de cada uno de los perfiles o arcontes, que van a leer el texto de manera que trascienda a ellos al ubicarse, en lo posible, en la equidistancia de sus interpretaciones.

Cuando un autor está creando bien puede tener presente todos los posibles enfoques que van a leer la obra para desarrollarla, en lo posible, de manera que pueda contar muchas historias, y profundizarlas, intentando traicionar el menor número de enfoques o cuadros psicológicos posibles (21, según mi teoría). El proceso que se lleva a cabo para cambiar de uno de esos regidores de nuestra civilización a otro regidor, de una vocación a otra, de una interpretación a otra, de una naturaleza a otra..., es lo que nos llevaría un eón, un periodo, una evolución, una trascendencia, un cambio... Podemos considerarlo otro tipo de recurso literario.

Es como cuando un cantante dice que tenía en mente varias interpretaciones; efectivamente, la visión equidistante de cada interpretación, de cada forma de ver el mundo, es la que posibilita que la obra sea aceptada y entendida de muchas maneras. Sin embargo, no debemos quedarnos en la mera equidistancia. Una novela que se precie debe ser capaz de hacer gala de mucho más gracias a la manera que tiene de clasificar sus capítulos y hacer evolucionar la historia a través de los múltiples personajes, como ocurre en la novela Luces y Espectros.

Lo primero que debe apreciar el lector, cuando lea uno de los primeros capítulos es la doble lectura, ya sea cruel o ya sea suave, de los hechos introducidos. Si el lector emite juicios de valor contra el autor, es posible que vea reflejado tales juicios de valor en la manera que tengo de escribir. Eso es porque la novela nos ofrece una imagen especular de nuestra manera de ver el mundo.

Un ejemplo práctico lo tenemos cuando uno de los personajes varones muere y acaba en el mundo astral. Entonces, a lo largo del capítulo se muestra cómo sólo se encuentra con arpías (mujeres ignorantes en mi mitología que, por su fisiología, podría inducirnos a pensar que puedan llegar a ser feroces) y una mujer víctima de un drama que necesitaba también su ayuda. Es decir, para que esas mujeres pudieran avanzar necesitaban la caballerosidad de este personaje que, ya de por sí, también acarreaba sus propios problemas. 

Leído hasta aquí entenderíamos que ese capítulo es machista, o incluso con ciertas referencias misóginas debido al uso de las arpías (como ya criticó - no recuerdo en qué parte - o al menos mencionó Simone de Beauvoir en el Segundo sexo con respecto a otro autor), sin embargo en realidad ese capítulo era una referencia al papel que ocupa el patriarcado desde el punto de vista de los sansimonianos. Esto es, el varón es el que se tiene que encargar de salvar a las mujeres, las mujeres no se pueden salvar por sí mismas porque son muy tímidas, muy ignorantes..., o adoptaron el rol de mártires por intentar salvar a otras personas. Para poder entender que, efectivamente, ese capítulo no es un reflejo del desprecio a la mujer, me valgo del propio desarrollo de la historia: al final del capítulo pongo en boca del personaje su enorme impotencia para salir del mundo astral por sí mismo - de ahí que increpe a una mujer para que le salve. Y, efectivamente, acaba sacándolo de ahí una mujer, gracias a los conocimientos de otra mujer; no las que esperaba ni de la manera que hubiera deseado, pero no diré más para no romper el encanto de descubrir la historia.

Se trata, según se observa, de una manera de entender la historia del rol que ha tenido el Patriarcado dentro de nuestra cultura y una manera de reflejar cómo escapar de él. Y sí, sé lo que muchos pensarán:
¿acaso insinúas que si leo tu novela conseguiré alzarme contra los chovinismos que me oprimen? 
No, las novelas que plantean trascendencias, que incluyen segundas lecturas, en realidad lo que ofrecen es el corredor necesario para aquellas personas que sí pueden hacer algo y que no sabían cómo aprender a construirse el camino que necesitaban. Para eso hace falta no que te digan cuál es tu código deontológico o tu papel en la vida (descripción del arconte, del estereotipo) sino exponer/desarrollar las perspectivas de cada una de tales vocaciones dentro de la historia. Y la manera de la que me he valido yo para conseguir ese efecto, por un lado, fue creando múltiples personajes que cumplían un principio de relación simétrica tanto en su manera de ser, como en la forma que tiene la historia de desarrollarse, etcétera (que eso no es la escalabilidad que comentaba hoy)..., sino que además, a la hora de narrar, me preocupaba de que la historia de ese personaje tuviera (al menos) dos lecturas posibles a la hora de decir que se desarrollaba su historia.

Como ocurría en Ghost in the Shell, siempre quedará un momento para la duda: ¿es posible ser portadores de alguna clase de yo inmaculado que no pueda ser puenteado por todas estas técnicas, la tecnología, el determinismo científico o el caracter titiritero de algunos de sus personajes? La idea de escalabilidad consiste en que el lector cree que su interpretación es propia y exclusiva, y no le faltará razón, pero a medida que siga leyendo podría encontrar las huellas de un planteamiento conspirativo que habría jurado que era imposible de encontrar en la novela. Los aspectos más oscuros y extraños se convierten en espectros dignos de ser desarrollados para así descubrir que, efectivamente, los cabos sueltos podían atarse mediante especulaciones y, tras esas especulaciones, observar cómo la historia se hila para generar nuevos espectros, nuevas conjeturas..., nuevas lecturas. 

Cuando leemos de nuevo nuestra visión del mundo dentro de la realidad civilizada en la que nos encontramos, ese arconte que marca nuestra naturaleza habrá cambiado. Y tendremos la oportunidad de volver a leer la novela con otros ojos.

No puedo saber cómo leerá cada uno la novela Luces y espectros, ni tampoco cuántas novelas será capaz de encontrar con ese nivel de cuidado, pero lo que sí puedo asegurar es que lo poco que tiene de documentado la novela es para reflejar el camino al cambio conductual para que cada cual sepa de la existencia de otro arconte..., sea cual sea el que descubra a su paso.

Como lo que le ocurrió a uno de los personajes cuando se le presentó el equivalente a la escalera de Jacob para dar con Anubis, el reto que tuvo que soportar fue la relectura de una frase que podía leer pero no entender. Algo que le daba a comprender que no era más que un analfabeto. Pero las reclamaciones por parte de este personaje de cambiar su rol y ocupar un papel entre los dioses era algo que formaba parte de la novela. Atravesar esa enorme puerta y descubrir qué trasciende a los arcontes, eso es algo para lo que la novela Luces y Espectros no estuvo escrita. La novela se queda hasta las puertas. Describe lo que hay entre medias, previene de caer en el agujero del limbo..., pero no va más allá de ese enorme muro que separa la naturaleza de cada individuo y el rol que ocupa dentro de su sociedad de lo que quizá querría para sí mismo, de sus espectativas.

Pues bien, la novela propone una barrera infranqueable: nadie pasará de la puerta si no es capaz de pasar un tercer grado. Deberá de ser coherente. Esa es la regla. Ése es el juicio. Si defiendes que tu sociedad, que los ídolos creados por las personas, es malvada y perversa no podrás emitir juicio alguno sobre tales almas, tales yoes, tales ídolos si no eres antes coherente. Si no eres capaz de pesar ese yo inmaculado y compararlo con el peso de una pluma (esta referencia no aparece en la novela, es simplemente propia de Anubis).

Y claro..., todo esto, una vez más:
¿acaso tú no eras ateo?
Me preguntaréis...
¿No parece todo muy esotérico? 
Mi respuesta es que es muy difícil de explicar de otra manera. Porque si aprovecho la fuerza de la literatura consigo decir muchas más cosas que si me pongo en plan ingeniero. Ya tengo otro blog para mostrar las luces, permitidme que en éste os muestre los espectros.

Así que, en conclusión, puede que lo que tenga menos peso de nosotros mismos sea nuestro propio yo hasta que no consigamos desechar todo lo que no tiene que ver con lo que le damos valor a nosotros mismos. Un mundo completamente cibernético, donde las personas sustituyan todo su cuerpo, incluso su cerebro, por mejoras que le permitan mantenerse vivo eternamente, inercialmente, inerte..., eso es un mundo muerto. Como el mundo que pretendía el Jacob de la novela. Señores y señoras, la muerte nos sienta tan bien... Pero, bien pensado, ¿debo tocar el tema del olvido, lo que genera una perspectiva sin mácula tras un proceso de escalabilidad continua con el mundo que visita y le muta?

Palabras como consciencia, yo, inteligencia..., son ideas que evocan a una espiritualidad a la que los ingenieros le han vedado sus formulaciones - independientemente de que esos misterios estuvieran más que resueltos en su prototipado.

Cada persona tiene la oportunidad de ver reflejada su huella de manera dinámica, sólo debe comprender el canal
La deconstrucción del ser consiste en comprender el significado que tenemos en nuestra realidad, la muerte puede ser el final de un camino que nos abra a una nueva aventura a partir de los ecos que haya dejado nuestras huellas. Perderse en un sueño muy profundo donde el tiempo se aloja en una de las doce casas, en virtud del tipo de liderazgo que adquiriste - de la manera de ser a la hora de influenciar a otras personas. Pero, es cierto, mi novela no va sobre la eternidad, sino sobre lo que hay entre medio.

Agua: se acopla a cada perfl
Móvil: escala, trasciende
Suficiente hasta aquí. Siempre que me entran ganas de explicar algún simbolito de estos me da la impresión de que empiezo por el final: ¿piscis no es el último signo? Si iba a hablar sobre los eones lo mejor era empezar por el primero de todos..., no sé. Al final me pasará como con los arcontes, algo me dice que no terminaré de explicarlo del todo, y a más de uno le dará por pensar que toco temas esotéricos..., y, en cierta manera, no le faltará razón. Pero insisto, ¿cómo exponer lo que expongo de otra manera?






Quiero vuestros comentarios
no dejéis sentar ningún dogma
Responderé cualquier cuestión






sábado, 31 de diciembre de 2016

Los grandes prosodas

Con la llegada del año nuevo
hablaré del pensamiento marginal
que proviene del talento natural
de quien sabe enfatizar al hablar

No estoy del todo de acuerdo con lo que pone aquí por su simpleza

No es difícil encontrar páginas que suelen aconsejarnos cómo ser un buen orador. Cuando yo estuve en el paro, no me faltaron esos cursos que insistían en esa cualidad, así como esas clases de instituto donde se insistía en estos conceptos. Cuando la gente me ve en un convite me ve callado, y piensan: es tímido, no tiene temas de conversación..., nada de eso es así. Aquí voy a empezar a hablar sobre algo que no es muy habitual.

Imaginen que llegan ante una tribuna, y entonces los sudores os traspasan por todo el cuerpo. Sois grandes profesionales que sabéis perfectamente lo que es correcto y lo que no, lo que hay que decir y lo que no; pero al llegar allí nada os sale. Eso tiene fácil solución, hay cuatro trucos que aconsejo dependiendo del caso, pero ese no es el tema que voy a tratar. El tema que voy a tratar es cuando tenemos a alguien que no tiene ese tipo de problemas: cuando una persona ni es tímida, ni es cierto que no esté preparada y, sin embargo, a la hora de hablar, sin ser un demente, no es capaz de llegar al que tiene delante.

Cuando no se trata de un problema ni de contenido (saber del tema) ni de la psicología (afrontar las formas), bien podría alguno pensar que nos adentramos en terrenos patológicos..., como no soy psicólogo, sino un mero entendido, me dedicaré a explicar un poco de qué estoy hablando.


¿Qué es la prosodia?

Para resolver los problemas triviales que he mencionado antes, todo se resuelve encontrando al experto oportuno, ya sea un coach o un maestro. Sin embargo en ocasiones descubrimos gente cuyo talento es supino a la hora de leer documentos. Esto es, tienen una prosodia bastante desarrollada. Estas personas, a la hora de interpretar papeles, o dirigirse al público ofrece perspectivas llena de luces y espectros, no son diáfanos del todo.

Esto mismo os ha tenido que pasar al intentar descifrar muchos aspectos de este blog. La novela Luces y Espectros está redactada con una gramática mucho más simplificada que la que se expone en este blog (la que habitúo a usar en mi habla cotidiana). Sin embargo, el que me revisó la obra (el ilustrador Solux) tuvo la oportunidad de encontrarme ciertas joyas difíciles de entender gramaticalmente. Se trataba de joyas prosódicas: frases que deben ser correctamente leídas para poderlas comprender.

Ser muy bueno en prosodia ofrece al sujeto unas posibles percepciones musicales excelentes, así como ciertas ventajas a la hora de hablar nuevos idiomas..., pero esa capacidad para expresar afirmaciones complejas es algo que está mal visto en absolutamente todas las culturas.

Ya sea en las lenguas occidentales (inglés, castellano, etc), así como en las orientales (chino, japones, etc), de una manera o de otra, no se considera de buen gusto complicar el uso de las frases. Es de una delicada belleza el encontrar la manera de expresar lo simple de la forma más sencilla.

Asímismo, más allá del afán al circunloquio de las formas, vemos que ocurre algo parecido en las ciencias: donde el uso riguroso de las frases para que su composición conlleve a que sólo una cosa se deba entender de ellas y ésta, a su misma vez, sea constituida de manera extensa, acabará estando también mal visto. Incluso es motivo de repulsa extrema, independientemente de en qué parte del artículo se ubique la frase (resumen, introducción, desarrollo, comentarios, agradecimientos, referencias o conclusiones).

La clave para entender lo que estoy intentando transmitir es que cuando una persona es capaz de leer mejor que las demás, también es capaz de construir frases que muy pocos son capaces de comprender, hasta que éstas sean leídas por el autor de las mismas. Lo cual nos recuerda lo importante que es la musicalidad en las palabras.

Los egrégores
En la novela Luces y Espectros, se puede encontrar a un personaje que habla, en ocasiones, de manera muy siniestra. Su forma de expresarse suena rara, y las cosas que dice tampoco le ayudan. Esto son señales que nos ayudan a comprender sobre la existencia de un grupo de personas que son capaces de leer más allá de los arcanos mayores marcados por nuestra civilización. Esas personas son capaces de controlar los juegos y la musicalidad, los ritmos, los momentos..., poseen un siniestro poder que es capaz de ejercer un cierto control sobre las masas.

Los rockeros lo llaman buen rollo, los satanistas tienen que saber cómo funciona estos temas si no quieren convertir sus clubs en sectas autodestructivas. Históricamente, a los rasgos musicales que trascienden a las palabras, bien se les ha llamado egrégores. Y son el primer objetivo a construir dentro de la Inteligencia Artificial para darle sensación de vida a una máquina.

Los egrégores, más allá de cómo cada cual quiera definirlos, es una vuelta de tuerca mucho más compleja que los 22 pares de arcontes que he pretendido mencionar (y para los cuales ya he ultimado un álgebra que tarde o temprano revelaré). Se tratarían de funcionalidades, de adaptaciones asociados a la consciencia del momento, a la vigilancia que supone la realidad de una historia en concreto.

Cuando por arconte podíamos hablar de conceptos que trascienden a lo cotidiano hasta el punto de convertirse en un referente propio (como el amor, la maldad, etc), también encontraremos, como resultado de la realidad social en la que vivimos, egrégores como situaciones procedurales, o, por así decirlo, unos conceptos inherentes o implícitos que vienen de serie junto con nuestros procesos mentales y que trascienden a una funcionalidad de mente colectiva. 

Insisto, independientemente de que haya gente que defienda que tales egrégores viven, esa no será mi tesis (como ocurría con los arcontes), aunque, como pasa con todo, ¿quién es quién para decir qué vive y qué no? En cualquier caso, mi intención es señalar la realidad de la existencia de una prosodia en el comportamiento colectivo. 

Si bien existe una segmentación a la hora de determinar las pautas racionales de un sistema de información que se puede ver reflejado en la literatura y a los que he llamado arcontes, pues también, por la manera de leer las palabras, existe una funcionalidad que se traduce en unos pseudo-seres más pequeñitos, como efímeros. A ojos de muchos, insignificantes. Pero voraces..., muyyyy voraces. Porque, en definitiva, hablamos de memes, y las personas que nos consideramos civilizadas (o las que tenemos buen rollo) alimentamos esos memes, perdemos energía por repetir esos memes: se alimentan de nosotros. Por así decirlo...


Así que ya sabes. Si hablando con la gente, descubres que hay uno que no suele abrir mucho la boca. Que a penas entra en contacto. Y descubres que ni es tímido, ni tampoco es un superficial..., ¿entonces? Todavía podría ser por muchas cosas..., pero no descartemos la posibilidad de que tenga una siniestra capacidad para leer mejor que la mayoría.






Un saludo
y próspero año nuevo










lunes, 19 de septiembre de 2016

Lo que nos habría gustado

Habría preferido
haberme visto la serie entera
otra vez
antes de escribir esta entrada
pero va a ser que no


La metáfora es el recurso literario más sencillo de explicar a un niño pequeño, porque es uno de los instrumentos ideales por parte de maestros a la hora de dar a entender algo: la metáfora la necesitamos tener de serie si realmente pretendemos aprender a partir de los ejemplos.

Un ordenador no se construye con capacidad para entender las metáforas, razón por la cual no podemos esperar de él el que seamos capaces de enseñarle nada a base de ejemplos. De la misma manera, no todas las metáforas son iguales: algunas son consideradas símiles (cuando lo figurado coincide en la misma frase con el figurante) y las hay que son meras alegorías (cuando se trata de una sustitución de un término por el otro).

Habiendo leído hasta aquí, ¿qué tendrá esto que ver con la naturaleza de nuestra vida? ¿Por qué necesita el ser humano reconocer las metáforas? Quizá la respuesta esté precisamente en porque somos humanos..., si pudiéramos vernos sometidos por la programación mental de alguien entonces nos sentiríamos traicionados: no seríamos más que una mole de carne al servicio de una voluntad que nos es ajena. Eso no es humanidad.

La novela Luces y Espectros también tiene un repertorio de personajes de instituto. No es casual.
También en ambas tenemos al rey de sus alcábalas.
La existencia de la metáfora en realidad representa la posibilidad que tenemos para mezclar conceptos de manera trascendente a su significado original. Sabemos que trasciende cuando somos autores de una manera diferente de interpretar una idea que, hasta que es mencionada, era un concepto completamente inerte pero que, a la hora de ser figurada, empieza a bailar su significado con un nuevo sentido marcado por una notoria autoría. Si el vivo no encuentra la metáfora y no la sitúa en su correcto medio ambiente, entonces el mundo que estará creando quedará ausente de repetición y de vida.


No es de extrañar que muchos individuos se autoconsideren más afortunados en consciencia que los propios animales porque, piensan, que ellos mismos son animales políticos; con capacidad para conformar un mundo metafórico diferente al original; con capacidad para intentar reconvertir el infierno en el que han nacido en un paraíso artificial. A eso se le llama capacidad para filosofar también, capacidad para enfrentarse a la realidad y determinar qué es producto humano y, por tanto, cuál es nuestro papel.


Las utopías se convierten en planes que deben ser conformados a lo largo del proceso literario, de manera que la metáfora no puede ser nunca una comparación aislada, pues moriría de soledad; de la misma manera que un soldado no puede matar a otro si no hay un ejército detrás contra el que enfrentarse. La ironía del mundo metafórico es que sistémicamente es irónico, igual que el sistema que esconde las ironías es una gran metáfora en su conjunto.

Dios ha muerto. Lo mató el hombre en los años '80.
Este personaje no es más que otra metáfora.
La serie Neon Genesis Evangelion es una serie japonesa que propulsó un nuevo género que estaba dilucidándose como ecci. Hay quien no podría atribuirle exactamente un origen a este género del manga, pero como no soy periodista me quedaré con la hipótesis que más me guste.

Como si fuera un patrón a seguir, igual que la manera de dibujar se basaría en el estilo de Otomo, el cual versionó la manera que tenía Disney de hacer sus animaciones, este nuevo género marcaría un patrón a seguir a la hora de elegir las metáforas. A la hora de darle vida a los personajes.

Algunos de esos criterios podrían haberse dilucidado ya en alguna entrada anterior. Sin embargo, lo que realmente importa es que son los propios autores los que le dan vida al género y, al mismo tiempo, los que se sienten sometidos por la idea que tienen de quiénes son sus personajes principales. Es como si esos personajes realmente estuvieran vivos y, al mismo tiempo, fueran distintas caras de una única moneda.

Tres adultos y tres jóvenes, prefiero decir que eran cuatro niños y que hay un cuarto adulto:
ambos comparten un mismo destino.
Las metáforas se ubican en la misma ubicación que las promesas, que los deseos..., es el punto de unión entre el cielo y la tierra: se supone que las personas hacen proyectos que consideran viables en base a cómo les gustaría que fueran las cosas. Cuando la metáfora deja de ser un sueño y se hace realidad es entonces cuando despertamos. Es entonces cuando nos damos cuenta de cuál es el papel que desempeña nuestra existencia.






Suficiente hasta aquí
quiero vuestros comentarios
no dejéis sentar ningún dogma


viernes, 9 de septiembre de 2016

La Naturaleza de la vida


En esta ocasión 
he pensado conveniente tocar
lo que hasta ahora ha sido el 99% de la crítica literaria
paradógicamente recogida en un único meme
pero que dentro de la pragmática conforma
los figurismos



Admito que no voy a ser capaz de exponer en qué consiste dicha naturaleza memética en una sola entrada, pero soy consciente de que, por primera vez, me veo capaz de responder a la maldita pregunta tan repetida ¿cuál es el sentido de la vida? La puedo responder por la sencilla razón de que he evolucionado lo suficiente los conceptos como para poder abordar la pregunta de manera que se pueda entender la respuesta en un lenguaje suficientemente válido.

La gente pregunta por un sentido, como si necesitáramos una causa o razón. Lo que deberíamos de preguntarnos es qué se entiende por vida de manera que nos satisfaga la respuesta. Esa respuesta será la causa de nuestra satisfacción, la vida misma no tiene porqué tener causa en sí.

Y ahora, muchos muy comedidos pensaréis: ¿pero qué narices tiene que ver eso con la literatura? Y es aquí donde yo me río..., y mucho. Porque no veis lo que tenéis delante, y para mí me es tan evidente...

Efectivamente la literalidad de la vida no es más que pura biología. Mientras que si hacemos un figurismo entonces tenermos una interpretación. Esta tontería que acabo de escribir no obedece a tener que pensar demasiado y, sin embargo, ¿cómo se lo explicas a quien no quiere ver lo que tiene delante? Así que, para abordar algo tan complejo haré como cuando expliqué el honor: elegiré dos películas y desarrollaré los dos conceptos. En esta ocasión no se trata de distintos arcontes, tal como yo los he definido en mi blog, sino del mismo, sólo que uno está invertido y el otro está derecho.

Dentro de los estudios de pragmática, podemos acogernos a la teoría de la relevancia de Wilson y Sperber. Observamos su compendio y análisis sobre cómo puede interpretarse una oración más allá de la literalidad; esto es, a través de la ironía y a través de la metáfora.

Para explicar la metáfora podría valerme del "Antiguo testamento" y para explicar la ironía de las "Fábulas" de Higinio..., pero corro el riesgo de que algún religioso se me eche encima, así que, como es cierto que hemos evolucionado, también el meme lo ha hecho: tenemos una visión más compleja de cómo se hacen ironías y parábolas..., así que me valdré de:

- La serie manga Neon Genesis Evangelion (1995), de Gainax. Y aprovecharé para tocar el ecci sin contar demasiado.
- La película Watchmen (2009), de Zack Snyder. Para explicar mejor la ironía, sin hacer spoils.

Con el fin de ir abriendo boca, puedo ir contando que, efectivamente, toda persona puede hacerse eco de lo que la racionalidad le permite ser consciente sobre la huella que deja a su paso. Por ello, la manera de interpretar dicha huella va más allá del cálculo de sus dimensiones o su persistencia, tiene más que ver con cómo se enfoca el mensaje dentro de su canal. 

Españoles de hoy día que sepan algo de inglés: lo entienden el 95%
Ingleses de hoy día que sepan algo de español: lo entienden el 5%
Un ejemplo claro es qué papel desempeñamos cada uno de nosotros en la historia de nuestra vida. Es posible que adoptemos una visión oscura, invertida, espectral o, por el contrario, una visión llena de luces, derecha, clarificadora... ¿Protectores o expositores? Si además nos valemos de las exageraciones, en mi novela significaría que vamos más allá del color verde..., nos adentramos hacia un estado de compromiso demasiado peligroso... ¿Qué tipo de personas sois? ¿Reconocéis vuestra distinción como si fuera real o sois producto de lo que la civilización os permite percibir a través de la consciencia?

Si la ironía y la metáfora son productos del lenguaje entonces, ¿quién nos dice a nosotros que nuestra distinción como personas no es también producto del lenguaje? Antes de que nos demos cuenta: ¿es posible que muchas personas quieran gritar la exclusividad de su vida como algo propio cuando en realidad esa autoría no es más que un plagio bien elaborado?





Ahondaremos poco a poco en todo ésto
quiero vuestros comentarios






jueves, 1 de septiembre de 2016

El papel de un buen gancho

Después de las últimas entradas que he estado poniendo
quizá sea buena idea rememorar un comportamiento
el carácter asertivo, el cumplidor
incluso cuando se actúa en contra de lo fundamental


Hace tiempo ya mencioné que el mundo estaba siendo víctima de una suerte de "partida interminable", donde hay unos sujetos que son los que tienen y ofrecen, y los demás somos los que lo hacemos posible mientras somos testigos de cómo se desmorona el mundo. La luz de la ejecución no ofrece una capacidad de síntesis si no se ve desde un punto de vista estadístico, de manera gruesa; y nos valemos de esos baremos gruesos para entendernos.

Como ya expliqué en otra entrada, el dogma que necesitan los estadistas para controlar a la población fue transformándose desde la mitología hasta el corporativismo. Pensar que ellos mismos fueron artífices conscientes de todo el proceso conspirativo es pedir demasiado, sobretodo a los que se beneficiaron. En realidad se trata de un meme: es cómo va creciendo un meme incoherente, de locos..., el meme del dogma. Se trata de otra burbuja memética que tiene sus días contados, o la sociedad misma acabará por autodestruirse..., o eso al menos digo yo, claro.

Hoy mismo, gracias a un contacto de Facebook, he tenido conocimiento de un experimento, el experimento de Asch. En este experimento se comprueba cómo la gente tiende a hacer lo que le dice la mayoría..., sin embargo el experimento, a mi juicio, se queda corto para lo que realmente habría sido interesante de investigar.

Lo que realmente me llama a mí la atención es la palabra obedecer. La gente no obedece necesariamente porque es tonta, sino más bien por todo lo contrario: porque es astuta. La astucia es la que nos hace víctimas de ser obedientes a la primera persona más aguda que encontremos. Si no entendéis lo que digo, recordad cuál es el papel del zorro y cuál el del conejo.

Efectivamente, el que obedece no lo hace por sectarismo, sino principalmente por astucia. Esta astucia es la que nos deja en una situación bastante colgada. Sin ser conscientes de ello, nos hemos visto involucrados en una doble falsa bandera; porque una cosa es la falsa bandera descrita por el experimento de Asch (donde se podría encontrar un gancho que defienda la respuesta correcta), y otra cosa es conseguir desviar las voluntades del pueblo hacia algo que no desea.

En vista de cómo se está degradando la política española y el lenguaje de las tertulias políticas (que no suelen demandar más allá de lo que los políticos quieren ofrecerles, quizá porque mis planteamientos no les resulta contingentes a la sociedad española), quisiera advertir primero cómo se crea una doble falsa bandera para, acto seguido, poneros un ejemplo de actualidad:

Si te obligo a saber la verdad, te miento.
Para crear una doble falsa bandera es necesario incluir dos tipos de ganchos que defiendan de manera coherente una visión completamente oscura y otra de aparente luminosidad, de manera que se cumplan tres principios:

1. Debe haber dos aspectos A y B que deben ser tratados en la falsa bandera.
2. Los ganchos discuten que si A o no A, de forma abierta; y van ampliando el debate porque A es un concepto altamente analizable. Algo así como la idea de Dios.
3. Ambos grupos de ganchos están de acuerdo con respecto a B, pero no lo ponen de manifiesto; queda implícito. La revaloración de B como no importante resulta más fácil de censurar cuando es un concepto propio de la síntesis de un experto sobre la materia. Por ejemplo, es como insistir sobre la libertad de la mujer sin tomar en cuenta si el niño está vivo o no.

De esta manera, y valiéndose de los sesgos cognitivos del ser humano, es fácil inculcar mediante la vergüenza cualquier clase de valor. Obviamente, esta clase de comportamientos dejarán de ser una broma en la medida que se prolonga la farsa a través del tiempo..., se trata de una burbuja memética, y quien se maneje con ella como si tuviera sentido, acabará como acaban los globos explotando ante el sol. 

Si lo ignoras dejará de crecer
Ya he hablado de la necrofagia política, efectivamente tiene mucho que ver con todo esto; más allá que los temas que siempre están vivos, como el aborto, no sean de interés para según qué partidos políticos (porque tienen un discurso débil al respecto). Sin embargo, quería advertir sobre una peculiar doble falsa bandera que viene no de los partidos liberales que se hacen pasar como partidos de izquierda, sino de los partidos corporativistas que se hacen pasar por partidos liberales.


Yo me pregunto, ¿qué sentido tiene traer fórmulas que no funcionan en EEUU o en Gran Bretaña salvo para favorecer a los oligopolios y al sometimiento laboral? ¿Por qué otros quieren extender la fórmula del País Vasco cuando se tiene corroborado que los condicionamientos conllevan al aumento de la brecha al mismo tiempo que desaparece la pobreza severa? ¿Por qué hay quien defiende que en un país como España se pueda garantizar el trabajo a menos del 15% de los afectados el primer año y considerar que es una medida garantista? 

Todo esto cuando tenemos una fórmula y unos estudios que sí aborda el problema de lleno: las conclusiones son que si pagamos muchos impuestos (la mayor parte de nuestras rentas, en conclusión, se lo lleva el estado), la pobreza se va a la mierda. Lo cual es una perspectiva de izquierdas (de ahí que suene tan innovador en España), pero es, simple y llanamente, una política.





Bueno, suficiente hasta aquí
ya me contaréis
Quiero vuestros comentarios






jueves, 25 de agosto de 2016

El Superhombre y la Necrofagia Política

Hubo un capítulo en mi obra 
en la que hablo de unos necrófagos
cuya naturaleza real era mucho más poderosa
hoy voy a hablar de un canon que nos rige sin saberlo
y lo alimentamos cuanto más evoluciona la civilización


Cuando vemos una película de niños, algo muy repetido que funciona siempre muy bien es la figura del niño todopoderoso. Los veremos en escenas cada vez más variativas: al mismo tiempo que la historia sigue su curso, los niños juegan con todo lo que encuentran, hasta el punto de poder llegar a romperlo. Hacen una selección de los ídolos que perduran, y se lo toman como un juego.

Alguien ha muerto. No juguéis con lo que no da juego.
A medida que se van mostrando películas infantiles, poco a poco, se va alimentando la idea del juego, de lo que es divertido, de lo que se entiende por ser travieso..., y, como es lógico, las niñas no iban a ser menos. Nuestra sociedad poco a poco va dejando hueco para que los niños se expresen más y mejor, porque ahora sus travesuras nos parecen idiosincrásicas con la idea de lo que entendemos por un niño...


Pero esta entrada quería aprovecharla para hablar de actualidad, y política. Estamos viviendo un momento histórico: parece que las FARC va a dejar de infundir el pánico en Colombia, a cambio de una inversión económica en su reinserción, más una renta vitalicia que no alcanza los 200€. Un documento de 200 páginas que devuelve al "pueblo" el protagonismo. Una manera de gobernar que nos devuelve a cómo nos trataba el magnánimo césar.

El que juega con fuego, acaba explotando
Hay cosas con la que los niños no deberían de jugar. Hay aspectos que son demasiado peligrosos. Si son niños, y le damos tanto poder, no podemos permitirnos el lujo de que, además, puedan controlar lo que provocaría situaciones irreversibles. Sobretodo si no tenemos la manera de poder controlarlos. Se trata, por tanto, de ser coherentes: si nos hace gracia que jueguen y queremos dejarles hacer, entonces debemos apartarles de lo que puede hacer daño.


Imaginemos un país donde dejamos que un hombre decida cuáles son las ideas políticas que va a regir su partido. Permitimos que las pueda cambiar a su antojo y que cambie también la orgánica. Le permitimos que pueda indultar a quien quiera y que negocie con quien desee. Supongamos que le permitimos cometer delitos sin que tenga que rendir cuentas ante nadie..., ¿no es a eso a lo que llamamos adoctrinamiento? Permitir que un político pueda jugar con conceptos de un debate que ya estaba superado y que está muerto es admitir la necrofagia política.

El mal gusto da grima
Es cuestión de imaginarse un partido político que, por ejemplo, se le ocurre que podría sacar rendimiento de votos a partir de un discurso del odio. Con las mismas abandona el discurso constructivo y montar un esquema político ilusionante, para sustituirlo por un esquema adoctrinante. De esta manera sólo los que se sienten a gusto con la doctrina del odio querrán seguir en ese partido. El resultado final - se me hace evidente: sólo en los rincones del país donde odian las instituciones del país es dónde consiguen apoyos. Es cuestión de imaginar la situación en la que se encuentran cuando, entonces, se libera de prisión a un sujeto más que amortizado políticamente. 

Sin ningún discurso, más allá de su repulsión por los españoles, pretende desatender las condiciones de su libertad para su reinserción - que era la inhabilitación temporal a ocupar un cargo público. En este punto es donde ese partido político, que se esconde donde puede y depende tanto de la imagen del odio y de la violencia estructural antidemocrática, decide lógicamente hacerle la competencia al discurso necrófago. Lo cual es moral y estratégicamente lo más estúpido que nadie puede hacer: pretenden crear una burbuja política a riesgo que pinche por sus múltiples contradicciones.

¿Qué dejamos atrás y qué pretendemos encontrar en el Futuro?
Lo primero que tiene que hacer una persona que ha descubierto el vaivén de los memes culturales, y de sus imposiciones, es descubrir que "todo es posible" siempre y cuando uno sepa qué es lo que debe añadir para justificar la acción. Aquel que gobierna como un terrorista no se puede valer de la ley para acabar con el terrorismo, sin acabar consigo mismo. Igualmente, el que quiera cambiar algo en su país, no basta con ser un contingente, también debe hacerse necesario. Porque perder a un contingente te genera melancolía o nostalgia, pero perder lo necesario supone perder la cabeza.


En estos momentos se está jugando el país su gobernabilidad, hay un partido político que no quiere entrar en el juego de la gobernabilidad, que considera que el partido del gobierno ha estado recortando demasiado incluso como para negociar con ellos su derecho a ser gobernantes..., y me parece bien que antepongan la ley al cargo..., pero..., ¿sí admiten al que recortaba miembros en las familias españolas? ¿Sí pueden negociar con quienes no condenan el negocio de las vidas humanas? Con ellos sí pueden hacer cábalas de investidura...

Si no son coherentes con la necrofagia política, es porque quieren el Poder Absoluto para hacer lo que les venga la real gana.

El superhombre tiene voluntad para integrarse y alzarse por sí mismo.
Sus asambleas, por tanto, no se rigen por disciplinas que lo adoctrinen
La única manera de hacer desaparecer los adoctrinamientos es hacer desaparecer los caciques, redactar las máximas, fijar los organigramas, establecer los estándares y normativas..., e imponer la coherencia y el imperio de la Ley. Los que prefieren la unidad interna en el partido frente a la unidad de los partidos frente a la violencia, forman parte del pasado y del Problema.






Suficiente hasta aquí
quiero vuestras reflexiones






jueves, 11 de agosto de 2016

Conclusiones sobre el sentido del deber

Como creo que me comprometí a cerrar la serie,
desarrollaré sólo un par de comentarios al respecto
antes de volver a mis quehaceres mundanos
que no les interesa a nadie


Se ha hecho esta foto tan trivial bastante viral. Lo paradógico del tema es que es imposible, a estas alturas, que debiera generar polémica. Pero la razón por la cual genera polémica es porque, de vez en cuando, la sociedad vive momentos de retraso. Momentos de polución intelectual, o ética ¿Cuál es el sentido del deber? ¿Están las mujeres obligadas a ir en bikini, nos debe parece bien que puedan elegir llevar hijab, nos debe importar que jueguen en bolas...? 

La verdad sea dicha: nos parece normal ver a mujeres en bikini y jugadores de fútbol en calzoncillos porque se empezó a hacer obligatorio. Lo normal proviene de una antigua obligatoriedad.

Lo natural no encaja con lo civilizado
Tengo entendido que existe un estadio de fútbol donde lo natural es jugar de manera ortodoxa. Es decir, lo más extraño que se puede ver es darle con la cabeza, pero nada de voleas, saltitos,... El sentido de la competición, la imagen del deporte, se marca por unas reglas no escritas que afectan al juego. Sin embargo, cuando la imagen del jugador no afecta a las reglas, observamos cómo se están introduciendo en el debate asuntos bastante accesorios..., lo que sería políticamente correcto. Algo así como arquear el dedo al beber.

¿Nos incitan o nos excitan al cambio?
La libertad que deberían de tener las personas para expresarse suele estar cuestionada cuando se valen de fomentar una idea de trasgresión: esa cualidad que debe tener un mensaje para llamar la atención y desaprender un aspecto, en principio, destructivo. Entonces es cuando la dignidad y la honorabilidad empiezan a cambiar y trasmutarse. Todo depende de nuestro sentido de la toxicidad.


En los tiempos que corren, cada vez nos estamos haciendo más y más civilizados, razón por la cual aparecen unas mayores confrontaciones entre el mundo más salvaje y el más artificioso. Quizá este sea un buen momento para recordar que, efectivamente, mi libro también busca esa confrontación y que, al mismo tiempo, mi vocación de informático me obliga a buscar en las máquinas la manera de encontrar lo que más se le parezca a la vida.

Tanta importancia le he dado a mi trabajo que, en cuanto he leído auténticas aberraciones, no he podido evitar despreciar la mayor parte de la literatura que se escribe al respecto. Ha habido interesantes teoremas y resultados, pero están ocultos en mareas ingentes de tinta corrosiva con ganas de protagonismo. Todo eso también lo denuncio, de alguna manera, en la novela Luces y Espectros.


Así que lo que marca la indignación en las discusiones es el nivel de toxicidad, el uso de ídolos huecos, el manejo de conceptos que no son contingentes..., la historia de la filosofía nos ha advertido en varias ocasiones sobre la poca dureza de la buena de cierta clase de conceptos. La misoginia de Hegel, por ejemplo, achacaba a las mujeres su incapacidad para afrontar los debates más allá de lo superfluo. Es por ello que, desde mi blog, advierto sobre los que no pueden aspirar a ser filósofos por su tendencia a volver atrás.

Pekin. Hoy.
La idea de evolución nos obliga a definir al ser humano de una manera o de otra; lo más importante, para aquel que haya entendido lo que pretendo explicar en este blog o incluso en mi obra, es que tenemos poder para decidir cuáles serán nuestros ídolos, arcontes, memes..., que nos someterán. Nosotros configuramos nuestra misma realidad: nosotros somos los que decidimos qué es normal. De hecho, las reglas literarias, de hacer películas, de montar obras de teatro, musicales, poesía..., todas a la hora de incluir un mensaje se rigen por unos mismos recursos literarios que, los más astutos, pueden usar para la adivinación porque son un invariante que se cumple en todas las civilizaciones.

El pueblo puede determinar lo políticamente correcto.
Ocurrió con las cartas del Magic..., esas que se usan para jugar: nacieron de crear historias de rol; pero no vendieron. Las modificaron para montar como historia la invocación de criaturas. Y fue un éxito de ventas. Nuestra capacidad para crear patrones que siempre se repiten sobre figuras sin ningún significado necesariamente aparente, es la técnica que usa Ramón Campayo para  memorizar cartas o números al azar. Es por eso que yo uso la palabra clave arconte: para ampliar el término de meme y dotarle de cualidades propias de entes vivos - aun no estándolo. Es el zénit al que podría aspirar una máquina bien programada.


Pero no espero que la gente entienda mis reflexiones. Al fin y al cabo, la mejor manera de dar muestras de que tus ingenios tienen sentido es dándoles utilidad para dejar obsoletas las filosofías anteriores. Hoy día, por ejemplo,sigo leyendo aquí y allá asuntos pseudomatemáticos relativos al enfoque bayesiano en estadística..., otro ejemplo de toxicidad en la ciencia que, tarde o temprano, se tendrá que reparar. Igual que se deberá reparar por el reconocimiento de ingenios que se usan sin reconocer el verdadero autor, con su enfoque creativo completamente incompatible con la versión oficial.







Un saludo
y espero haberos ayudado
a la hora de entender 
qué conflictos valen la pena
mantener
No olvidéis cuestionarme


sábado, 30 de julio de 2016

Una de repaso. Los arcontes

He decidido que,
en virtud de mi audiencia
y por la única crítica que he recibido
que lo mejor será hacer un repaso
de los temas relativos a los arcontes
por cómo los describo en mi blog



A lo largo de estos últimos meses he estado desarrollando una peculiar teoría literaria y social, al mismo tiempo que iba asociando cada concepto con una carta de los arcanos mayores del tarot. La primera carta a la que hice referencia fue la número 15, y la última que mencioné hace unos días fue la número 16. Eso quiere decir que las he estado mencionando según mi criterio, y basándome en mis planteamientos personales.

Si partimos de la distribución de Marsella, comprobaremos cómo los arcanos que, posiblemente, sean los más importantes no parecen coincidir con mis esquemas. De hecho, se puede incluso decir que las cartas que a mí me parecerían más relevantes para la literatura no parecen destacar del todo en la baraja del tarot; todo eso puede obedecer a múltiples interpretaciones. En cualquier caso, lo que voy a hacer aquí es describir un conjunto de principios que, a mi juicio, debe cumplir toda historia épica para describir la realidad social desde un punto de vista trascendente.

No hay que olvidar la teoría expuesta por Joseph Campbell que nos aconseja de una manera macroscópica, como ésa es mi pretensión, cómo montar una historia que enganche a la sociedad: cuáles deben ser sus fases. Digamos que, de una manera o de otra, también gusto de buscar nexos comunes para introducirlos en mis novelas de manera que de sensación de riqueza por parte de quien lo lea.

En cualquier caso, me gusta la baraja de marsella, porque incorpora un álgebra que sí aparece en mi novela, además de varios símbolos comunes, haciendo aparición un número determinado de veces. Es posible que muchos aspectos esotéricos no estén reflejados en mi novela, pero lo más importante es el "para qué" lo he hecho.

Para empezar debería de hacer incapié en que hay sustanciales diferencias entre la distribución marsellesa y mis arcontes: aunque mis arcontes sí cumplen principios de simetría que también cumple el tarot, siempre y cuando les cambiemos los nombres...

1. El niño que pretenda juzgar (hacer alquimia) dará con la mezquindad.
2. El joven que pretenda emprender en soledad verá sus utopías destruídas.
3. El consagrado que pruebe suerte en la vida dará con el éxito.
4. Quien acapara y pruebe a hacerse conocer dejará un reguero de secretos.
5. Quien es espiritual y se sacrifique ascenderá a la luz de la ingenuidad.
6. Los enamorados que acepten el destino, serán juzgados por cómo lo afrontaron.
7. Toda compañía que viaje con templanza dará con el paraíso.

De lo que se deduce que el consejero del 
1. niño es el alquimista.
2. joven es el hermitaño.
3. consagrado es la experiencia.
5. espiritual es el troll.
6. enamorado es el destino.
7. alma es la templanza.

Emparejado con la figura que encasilla (sin nombre, pues es continente) está la que se desencasilla (sin número, pues es sólo contenido).

Aprovechando mis pretensiones de recordar mis entradas, creo que podemos decir que ahora hemos entrado un poco en calor..., así que voy a recordaros la idea de meme.

Un meme es cualquier clase de cosa susceptible de ser replicada, de manera que pervive mientras se replica. Un ejemplo de meme podría ser el tarareo de una canción: si este tarareo consiguiera inspirar a otra persona el que tararee entonces ya es un meme.

La cuestión es qué sucede cuando un colectivo mantiene un meme y éste posee suficiente información como para tener objetivos propios. Entonces es cuando, sin necesidad de pensar que se trate de ninguna criatura pensante, estamos ante lo que denomino, en este blog, como un arconte.

Un arconte es un espectro social que dirige a quienes se creen capaces de dirigir tal espectro. Un ejemplo podría ser la televisión: cuando los expertos en programas de televisión pretenden creer que son ellos los que determinan qué está bien y qué está mal, al final descubren que ni son ellos ni tampoco lo es la audiencia. Es como si fuera un ente que adopta decisiones propias, aunque tal ente no exista.

De esta manera, en toda civilización siempre ha existido un conjunto de reglas que han marcado los preceptos de lo que se entiende por lo adecuado. Para poder jugar con tales conceptos, me he valido de un género bastante ideal: el ecci del manga japonés. Gracias a ello, mis personajes pueden ser variopintos y tener personalidades muy marcadas.

No es de extrañar que me valga de la magia, para que sirva de una cierta algamasa con colorido y así hacer que todo case de manera sistémica. Aunque claro, tanto eclecticismo puede tener como consecuencia que absolutamente nadie se crea que realmente la novela tenga formato de romance. Pero, para juzgar, antes hay que leerla..., ¿no es así?





Suficiente hasta aquí
esta ha sido una entrada 
"de relleno"
Espero vuestros comentarios