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lunes, 16 de enero de 2017

El juego que te levanta de una depresión

Hace tiempo confeccioné
una dinámica de grupo
que era capaz de reactivar
incluso a gente perjudicada por las depresiones:
El poder benefactor del liberalismo


Pues sí, como habéis leído. Se pueden diseñar juegos para "medirse" y competir, para avanzar, para que en nuestra mente algo ocupe un nuevo hueco. Pero también para reactivar, para sanar, para sancionar malos flujos que nos han estado estancando. Digamos que cuando una persona se estanca en una sensación de ira continua, o de angustia..., corre el riesgo de que pierda las ganas de luchar y entre en una espiral de depresión.

Según mi experiencia, estoy seguro que estos casos de depresión, que pueden acabar describiendo cuadros de lo más diversos: desde la esquizofrenia hasta los hikikomoris, pasando por los maníacos depresivos sexuales que hoy día son considerados, según tengo entendido, simple y llanamente bipolares..., toda esta gente vive en un ambiente tóxico donde absolutamente todo se lo han dado ya hecho (por supuesto hablo sin saber, razón por la cual digo lo que me parece - hay que aprovechar el hecho de que no soy famoso y no tengo que preocuparme por la repercusión de mis palabras). Es decir, yo apuntaría a la familia y a la idea que debemos tener de lo que es el Patriarcado - insisto, principalmente.

¿Qué es el chovinismo? Ya Marx intentó explicárnoslo, pero se ve que lo hizo mal. Cuando a Marx le hablaron sobre la maldad de tenderos que especulan con los precios éste respondía que no se puede juzgar a quien forma parte del sistema de jugar bajo sus reglas: ¡eso es chovinismo! Por lo que todos somos chovinistas. Y ese es un buen punto de partida.


No faltarán idealistas que intentan hacernos creer que lo que mueve al comunismo es el resentimiento de las clases pudientes. Efectivamente, existe en mucha gente tóxica un resentimiento a las clases pudientes, pero las razones que mueven al comunismo es simple y llanamente la solidaridad: la responsabilidad que tenemos todos y cada uno de contribuir a la vez para intentar abordar los problemas de todos en su conjunto.

Sin embargo hoy quería hablaros de una dinámica, lo más simplificada posible en sus reglas, que cumple el objeto de activar los flujos cerebrales como lo hace el jogging con los músculos. no hace falta decir que, a pesar de que he probado todo esto con objetividad, el tamaño de la muestra hace que mis conclusiones no estén verificadas..., pero os voy a explicar la dinámica igualmente.

Cójase una baraja de cartas y un sistema dinerario (dinero de Monopoly o garbanzos). Cada jugador empezará con la misma cantidad de dinero y, en cada turno se repite un procedimiento: se le da la vuelta a una carta de la baraja (previamente barajada). Cada vez que se muestre una carta el jugador que posea la carta mayor de su mismo palo reclamará al resto de los jugadores la diferencia entre el valor de su carta y la carta mayor que tengan de ese mismo palo.

Por ejemplo: Si Ana tiene una sota de bastos, Bernardo un tres de bastos y Juan un rey de bastos, entonces si sale como carta un cinco de bastos Ana paga a Juan dos unidades monetarias, mientras que Bernardo le pagará nueve.

Una vez pagada la renta correspondiente, los jugadores tienen la opción de pujar por esa carta (o desecharla). De esta manera es como los jugadores pueden apropiarse de las cartas que vayan apareciendo. Las reglas de la puja son: uno avisa a los demás diciendo "yo", "alto" u ofertando directamente una cantidad superior. Si dice "yo" o "alto" deberá fijar obligatoriamente una cantidad superior (no vale echarse atrás). Una vez puesta la cantidad superior, se puede iniciar una cuenta atrás de hasta tres segundos para adjudicar la carta.

Cuando se adjudica la carta el último en pujar se queda con la carta, y le paga la cantidad pujada al penúltimo en pujar. Si no hubo penúltimo entonces se deja como bote para que se sume con la siguiente puja para el penúltimo que se la adjudique: este juego se juega sin banca.

En esta partida gana el que acabe teniendo más dinero que el resto.

Idea actual del liberalismo, reflejada de manera insostenible
El juego que acabo de exponer tiene las siguientes características: no es azaroso, no depende de que un jugador sea el primero en jugar porque no tiene mano, no exige un conocimiento complejo del lenguaje porque se usan pocas palabras, no exige ningún nivel de matemáticas más que ser capaz de restar, no es difícil de explicar las reglas, los materiales son accesibles..., por lo que lo pueden jugar niños, disminuídos y, al mismo tiempo, es lo suficientemente complejo como para suponer un reto para los propios adultos más académicos.

Además el juego, gracias al sistema de puja, no hace distinción de ningún jugador, ni admite corruptelas fáciles de manipular, para crear un modelo de participación muy activa incluso para aquellos que no se ven capacitados para activarse. Dispóngase, si es preciso, de una cierta cantidad de personas proactivas para generar esa activación en el grupo: ocurre que la regla del penúltimo beneficiario permite arrebatarle fácilmente a alguien el protagonismo sólo con decir un monosílabo.
De la misma manera, también es fácil tutorizar a los que se queden detrás reexplicándoles las reglas, sin que ello reste potencia al juego: porque el que gana no es por conocimiento de las reglas, sino por saber ser oportuno.

El oportunismo puede ser una virtud cuando pretendes crear un proyecto que sólo tú creas que eres capaz de ofertar. La vocación de cada uno suele ir en lucha continua con el oportunismo: ¿dedicarse a lo que a uno le conviene coincide con las oportunidades que le ofrece la realidad que uno vive?

Es por ello que muchos defendemos la renta básica universal como respuesta fundamental a conseguir que cada cual pueda ofrecer lo que puede y requerir lo que necesita. Porque, señores, piénsenlo por un momento: en este juego tan divertido todos los jugadores tenían una cantidad de dinero de partida y no por ello era menos divertido. El liberalismo no exige que haya jugadores con menos cantidad de dinero de partida. Eso no es liberalismo: eso puede ser nepotismo, monopolismo... Si se parte de una renta básica, las reglas se pueden hacer liberales, y es entonces cuando la vocación marcará la necesidad oportuna y, como es lógico, cada cual participará en función de sus inquietudes y su capacidad solidaria de resolver los asuntos que le competan. Eso es Humanidad. Y es así como somos..., tarde o temprano se reflejará con los hechos.

No me importa enriquecer a otros:
lo que no aguanto es que me apunten con una pistola
para hacer lo que no quiero y para lo que no valgo.
Existen falsos debates sobre la renta básica incondicional, cuando lo más importante de esa renta, efectivamente, es que sea incondicional - por encima de todas las cosas, incluso de la cantidad misma de dinero. Esto es debido a que varias personas podrían ser capaces de juntarse y sumar con sinergia sus contabilidades. Podemos pensar en un número mágico: el cinco. Cinco personas se juntan en una vivienda y son capaces de pagarse el alquiler, la luz, el agua, el telófono..., podrían amortizar sus ahorros para invertir en desarrollo de proyectos, Internet,... Y una comunidad de vecinos de un barrio yermo de ideas (supuestamente eso es la muerte económica y no debería ni existir), gracias a una renta básica y al crowdfunding, sería capaz de invertir en la creación de una empresa y, usando el número mágico, allá donde un negocio habría prosperado esperando un mercado de tamaño N, en ese tipo de barrio prosperaría con un mercado de tamaño K·M/5, siendo M el tamaño del barrio y K un número menor que uno dependiente de la exclusividad del proyecto.

En definitiva, que si nos cargamos la incondicionalidad toda la parrafada que acabo de soltar no se podría poner en funcionamiento, los barrios yermos seguirían siéndolo pero con subsidios añadidos, los proyectos no podrían iniciarse hasta que alguien no nos contara una historia que fuera más triste que la que nos contó el anterior desgraciado..., señores, seamos serios: sólo se presentan falsos debates contra la renta básica universal. 

En cualquier caso, dentro de poco vendrán los smart contracts, la robotización movil en el ámbito doméstico e industrial en lo más convencional; la domótica, que está demostrada que supone un ahorro energético en el hogar, será cuestión de tiempo antes de que acabe transformando a la propia inmótica porque (paradógicamente) en asuntos de ahorro de costes el hogar suele estar más adelantado que las empresas.

Esto nos llevará a que la pretensión de que los robots coticen se vuelva inaplicable en el mismo instante en que no tienen que ser robots exclusivamente los que les quiten el trabajo a los individuos, sino un proceso de automatización inherente. Espero que se dén cuenta, de ese error.

Sin ir más lejos, si una empresa puede actualizar los procesos para automatizarlos entonces facturará más y ganará más dinero, por lo que el estado tributará más a través del impuesto de sociedades. Si la seguridad social fracasa lo que hay que hacer es abandonar ese modelo franquista... Pero vamos, soluciones y fórmulas hay, y muchas. De lo único de lo que tiene que preocuparse la gente es de visualizar el mundo en el que quieren vivir.





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no dejéis sentar ningún dogma




miércoles, 11 de mayo de 2016

Poco a poco lo estoy visualizando

Consiste en la destrucción de todo
Los grandes descubrimientos no son producto de una mente brillante,
en realidad son producto de un consentimiento mutuo.
Cuando la gente no está preparado para el viaje no importa
cuántas puertas les pongamos, no pasarán el umbral porque no verán puerta alguna.


En la novela Luces y Espectros, como ya mencioné, hay sitio para las injusticias que no serán resueltas. Pero no por ello tiene que acabar mal la novela. No tiene porqué considerarse que hay algo suelto, o malo. Contemplar la posibilidad de hacer un último viaje y fracasar, no ser capaces de ser escuchados, es algo que habrá que asumir.

Se trata de la última inversión antes de abandonarlo todo. El viaje del hermitaño le lleva por un camino donde el día a día podría convertirse en una tortura continua. De ahí la justificación de los acontecimientos, de cómo acabe todo ¿Qué hacer cuando no haya evidencias de que haya UNA sola persona a la que le interese los resultados más increibles que se han vivido en este planeta? Entonces, ¿cómo compartir lo que hasta ahora no se haya dicho porque éso sí traía dificultades?


La soledad es una sensación que genera el cuerpo para convertir al individuo en un hermitaño. Todos los animales necesitan sentir soledad para que se puedan convertir en nómadas o, como explico en la novela, en hebreos. Sin embargo, ¿es posible emprender viajes para volver? ¿Acaso eso forma parte del plan? Sólo se puede volver cuando hayas terminado de ir, pero el hermitaño no es alguien que ha llegado a ningún destino, es alguien que buscó una utopía que, con su muerte, pudo culminar. Se trata de un trayecto a medio camino de algo, a la espera de encontrar, por lo menos, un pupilo. Lo cual es muy difícil de ver, cada vez más.

Hay que ver las cosas con frialdad, ¿acaso no estáis tratando ya con un hermitaño? ¿Acaso no emprendí el camino hace tiempo y me quedé atorado en el punto de partida? Las ideas pueden tener mucha difusión, pero los Principios pesan porque te sostienen: si los abandonas prostituyes tu tiempo para fomentar la mezquindad en los demás. Abandonar los Principios es algo que sólo hacen los pedantes que gustan de reirse de cómo su entorno acaba destruido. Pero, por otro lado, el hermitaño que busca influenciar, ¿acaso no contamina con sus intentos a los que podrían tener una vida mucho más simple sin su presencia? Se hace evidente, y racionalmente todo apunta a una única dirección.

La pena ilusionante es el último viaje.

"Hay quien se preocupa de cosas lejanas mientras nuestros vecinos y hermanos son olvidados",
al final a nadie le importará el Sahara.
El ayuntamiento de Cartagena, que no hace falta decir que también ha ignorado estas problemáticas, tiene una política sobre el tipo de plataformas que pretende impulsar. Pan y circo. 


Se gastan millones en organizar eventos deportivos, en patrocinarlos. Lo cual está bien pero, por muy poquito, lo que es mucho menos, podría multiplicar la inversión en cien, mil veces..., o incluso más. Luego podría pensar uno, ¿por qué no introducirse entre toda esa gente y conformar una pequeña sociedad? Lo vengo sospechando, he olvidado eso de relacionarse.

Entonces, ¿qué pasará con esas cosas que están por ver? ¿Si se hicieran públicas serían leídas siquiera? ¿Sabrían ser aprovechadas? ¿O sería más alimento de los mezquinos con ganas de apropiarse de tales trabajos?

De todos los personajes de la novela, el que tiene el destino más incierto es el del científico que fue ignorado por tener razón. Que acabó destruido y sucumbiendo a la mezquindad de un mundo ruín. Le di la oportunidad para que los más viles tuvieran un momento para ser escuchados y aclamados. Los que más odiamos con un pasado odioso que no le queremos a nadie: el lado oscuro de nosotros desvelado debido a alguna cruel causa.


Creo que va siendo hora de que vaya abandonando el pretender redactar artículos en idiomas no agradecidos. Cuando no hay intención de leer nada...











jueves, 14 de abril de 2016

He visto el Futuro, y está en el Pasado.

Cuando a un corredor le da por correr más rápido
algunos pueden pensar que es para quemar a los figuras
pero en ocasiones las liebres acaban siendo hermitaños.

¿Crear para chupar o para apoyar? No hay color.
Han pasado ya muchas semanas y acabo de consumir mi tercera bala, sin saber si habré errado el tiro. Ese monstruo que afronta al planeta con todo su caos y locura cada vez engulle más y más a este mundo y a todos los memes que intentan civilizarlo. El tiempo juega en contra de los deseos de una sociedad ansiosa por entenderse, de hacer posible su constitución mediante la racionalidad y la distribución de su poder entre todos los individuos.

Oculto en la noche, un asentado cartagenero de genes africanos
Así que, de vez en cuando, algo que no sucede nunca en las tribus africanas, suele aparecer un sujeto que tiene una visión que rompe todos los esquemas, que desea romper con las normas y avanzar más allá de los límites impuestos por su sociedad. 

Que quiero que esto no siga así
que quiero que no me tomen a broma,
que quiero recorrer este mundo y
que ya quiero ser yo el que se lo coma.

Pero no todos son así, el muchacho de la tribu adopta la decisión de abrirse paso porque su celda no le permite crecer y necesita afrontar el viaje a lo largo del desierto.

Afrontar el viaje es iniciar el camino hacia la muerte
Y, en mitad del camino, como aparece reflejado en Luces y Espectros, puede uno pararse para quedarse más allá del resto, porque uno se ha visto más adelantado que los demás pero no ha conseguido atraer al suficiente número de personas como para crear un contingente, como para conformar una civilización. Entonces es cuando se conforma la cuarta opción: si no puedes acabar con el loco que intenta destruirte en tu mundo, deberás conformar tu propio mundo.


Una figura de carácter liberal muy extendido en la literatura es la ansia por cambiar las cosas y hacer que prosperen. Consiste en convencerle al que tiene que en realidad no tiene, porque se queda como estuvo la última vez. Cada vez que vemos a alguien prosperar nos debe picar ese gusanillo de pretender romper con las normas y avanzar por nuestra cuenta. De alzarnos a mediodía con un farolillo para anunciar a grito pelado que Dios a muerto, que lo ha matado el hombre, que nos toca emprender el camino de marcar lo moralmente correcto.


Y es entonces cuando miramos hacia el pasado y nos damos cuenta quiénes ayudaron a iluminar todo lo que nos rodea. Inventaron la forma de mostrar a la civilización tal como es. En España ya se encargó de ese proceso de distribución eléctrica Isaac Peral, otro inventor al que le tocaría acabar siendo víctima de la locura de la estética comparativa. Pero a escala internacional tenemos a otros dos sujetos más significativos.
Uno calibró las constantes de la física y otro calibró las fórmulas enteras. No hay color.
No hay experto en física que lo cuestione, no es lo mismo un inventor que sabe cómo aprovechar las fórmulas de la física para sacar provecho económico que, directamente, reinventar la propia física y demostrarlo con unos inventos innovadores. Pero claro, uno de los dos no era de EEUU. 


No me he documentado lo suficiente, pero me da la impresión de que siempre que hay un maestro y un discípulo díscolo, si el maestro es de tirada más bien comunista entonces el discípulo progresa; pero si es más de porte liberal entonces el discípulo acaba en la mendicidad. Se me ocurre como ejemplo a Russell que, independientemente de que sus ideas fueran bastante liberales (desde el punto de vista de la sociedad futurista que aparece en la novela) desde el punto de vista de la época que vivió era como si fuera un tanto comunista, y el trato que le dio a Gödel admitiendo el error de su propio trabajo ennoblece su causa. Si hubiera dinero de por medio, ¿acaso tendríamos constancia del teorema de la incompletitud?


Con los años, quien tiene razón la tiene. La sociedad necesita una inversión pública para progresar más y mejor. La sociedad necesita una infraestructura común, independientemente de que años atrás se considerara absurdo o utópico. Si las empresas tuvieran un gasto menos la liquidez sería mucho mayor, y la confianza también. Es demasiado simple, pero cuando hay dinero de por medio todo se engulle en la locura, la ambición obtusa.


Así que ese es el destino de quienes tienen razón, pero los locos no se la dan ¿Qué puede pasar cuando los locos se ponen de acuerdo y parecen mantener una estructura coherente? Pues que poco a poco justificarán el viaje del hermitaño, la búsqueda de todos y cada uno hacia el lugar que él escogió para refugiarse y desaparecer. Con el tiempo lo continuo se volverá alterno, y lo que antes parecía lógico ahora será estúpido. Lo que antes daba miedo ahora será la única vía para avanzar. Y entonces, y sólo entonces, podremos ver el mundo entero desde otra perspectiva.

Desconectado, imperceptible..., muerto.
En toda novela se hace necesario que el hermitaño sea nuestro maestro y, al mismo tiempo, que nos enseñe a que nos desvinculemos de él haciéndolo desaparecer de nuestra necesaria presencia. Su recuerdo se convierte en una invitación a la introspección y al viaje. Así como a la ruptura de las normas establecidas por dogmas que no necesitamos.











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viernes, 16 de octubre de 2015

Luces, cámara..., ¡acción!

Se levanta el telón,
 aparece un periodista diciendo que se encuentra en un escenario, 
pero nadie le hace caso..., 
¿cómo se llama la película?

Lectura de pensamiento: "Paso de Varufakis"

Muchos se quejan, y con razón, de la clase de mundo en la que estamos inmersos. Pero este mundo es tal como nosotros lo configuramos. Somos nosotros los que conformamos quiénes nos representan. En mi novela hay un momento en el que hace presencia una gárgola, pero da la impresión, por cómo describo la escena, que sólo una persona ve a esa criatura con su formato original. 

Los otros dos testigos ven a esa criatura desde el punto de vista tridimensional, esa otra dimensión más electromagnética, esa otra forma de influencia sobre el espacio y que podría conformar la anatomía de un hipotético ser tetradimensional..., directamente se ignora. Podría uno imaginarse unas alas, una complexión reptiliana..., pero serían facciones traslúcidas, no parecerían demasiado tangibles.


Si no te gusta no mires, será como si estuviera donde quieres.

Pero los años nos dicen que puede haber una buena razón para actuar o no: la razón es evitar la frustración. Queremos reservarnos para cuando creamos que vamos a conseguirlo, reservarnos para cuando creamos que el mensaje vaya a quedar bastante claro.


Cuando los violentos están rodeados no actúan.
Sin embargo, de vez en cuando se hace un recuento de todo lo que ha estado sucediendo y nunca pasa nada. Da la impresión de que la gente se sigue reservando más y más, más y más...


Y los reporteros son destituidos, se extraen auténticos bombazos pero a penas recala sobre la sociedad. Sabemos que son unos sinvergüenzas pero da la impresión de que no nos parece tan importante. Es más importante conservar nuestro bando, ¿cuál es nuestro bando? ¿Es tan importante la alineación?


Tan pronto nos definimos con orgullo, tan pronto nos arrepentimos. Quedamos retratados y nos obligan a retractarnos ¿Es tan fácil definirse? ¿Se puede reducir todo a un sí estoy a favor o no, estoy en contra? En ocasiones cedemos todo el poder a unos señores para que la líen..., cuanto más poder tengan más importancia tendrán las consecuencias de sus actos.


Al final da la impresión de que debemos perdonarles cualquier cosa ¿Tan difícil es que no se equivoquen de manera estrepitosa? Es como cuando se ve a un líder de izquierdas defender a capa y espada el trabajar con un iPad en el Congreso, criaturita..., o ver a un líder que defiende la unión de la izquierda someterse a un partido para ocupar un puesto donde no representa a sus bases..., ¡menudo panorama! Me pregunto si aún hay algún valor inviolable...

Por cortesía de..., ¡que no que es coña! Copyleft, ¡cómo si no!
En la medida en la que vemos cómo van colocando líneas rojas vamos distinguiendo su silueta. Es lo único que podemos comprender. Si no marcan líneas rojas entonces, ¿en base a qué nos vamos a poder fiar? Como cuando el presidente promete no subir los impuestos y, entonces..., ¿qué hizo?

En los tiempos antiguos el molinero era el eje de la civilización

Pero algunos seguirán aceptando las nuevas medidas, porque esas líneas nunca fueron rojas para ellos. Línea roja es que no gobiernen los del otro bando; lo único que es lo más pervertible, la alineación. Con qué facilidad un miembro de las juventudes falagistas puede convertirse en el líder de un movimiento socialista, hasta el punto de gobernar un país agrietado con heridas franquistas. Así se consigue que los herederos de la dictadura conserven su patrimonio, su honorabilidad..., su amnistía.


Asumir con vergüenza que nuestro pasado no es digno de orgullo es el primer paso. Pues uno debe aprender a avergonzarse ante sí mismo de lo que fue, ése es el primer paso ¿Cómo podremos responder por nuestros actos si no tenemos actos que sean propios de nuestra forma de ser? Sin una forma de pensamiento bien definida, sólo hay dispersión a nivel ético... Los personajes de mi novela afrontan diversa clase de miedos, y asumir el deber de afrontar un proyecto para hacerlo real es la más importante de las líneas rojas.

¿Y qué ocurre en mi historia cuando algo es demasiado inconsistente y tú demasiado importante? Aparece una luz roja con ganas de devorarte. Es el destino de los que tengan mala ética.

Fundamental: Las blancas juegan de una manera y las negras de otra.

Obeder a las élites más disciplinadas para poder rendir cuentas y que todo cuadre. Pero, ¿qué hay que hacer para que tu denuncia se convierta en un meme, en un juego de ajedrez, una repetición...? Está claro que este autor no puede tener todas las claves, de ser así ya estaría vendiendo esta obra a borbotones.

Pero hay unas claves: 
1. Saber entre los ganchos cuáles son las blancas y cuáles las negras. 
2. Reconocer a los terceros que no son destino del mensaje. Para crear las reglas y evitarlos.
3. Limitar el ámbito de los destinatarios. Para crear el lenguaje - el tablero.

Y sí, como con los proyectos económicos: la capacidad de riesgo es como tener piezas, conocer el mercado laboral es saber en qué terreno juegas y, por supuesto, las reglas de tu empresa dentro de la realidad jurídica es tu idea de empresa, el mercado. Al final una empresa es una sociedad, y su grandeza real fue correctamente definida por Keynes: son las personas que la conforman. 

El conocimiento os encerrará en la Libertad que elijáis


¡Basta de dogmas! Comenten...


lunes, 10 de agosto de 2015

El dilema de Tarzán y la Gorda.

Imaginemos que eres Tarzán Weissmuler, no tengo equivalente para mujeres en este ejemplo - lo siento, y vas con tu taparrabos oteando la jungla. Entonces, desde lo alto de un árbol ves a una fea gorda; está chapoteando en el río porque parece que se acaba de caer y no sabe nadar. Se plantea ahora un falso dilema, algo que no tiene sentido ni plantearlo, pero se plantea: Si no supone ninguna clase de riesgo el salvarla, ya que uno es un experto nadador y ella, por sí misma va a morir sí o sí, ¿que le impediría a Tarzán el lanzarse a salvarla?







Se trata de un dilema, podemos llamarlo el dilema de Tarzán y la gorda. Es un dilema estúpido, ¿qué le cuesta a Tarzán tirarse al río? Podemos suponer que no corre ningún peligro, porque ¡vamos! Es Tarzán. Si un cocodrilo se acerca, él mismo lo ahoga con sus potentes brazos seductores. Y si la gorda intenta ligarle, puede decir, "¡No! Lo siento señora, pero con este cuerpo no tienes ni para soñarlo". Así que podemos decir que no hay debate, el héroe se tira al río.

Pues bien, en mi libro hay muchos actos heroicos que pasan desapercibidos. No son ni agradecidos. Pero es un valor importante que debe de ser entendido. Este dilema lo presento porque, si nos damos cuenta, en ocasiones los problemas no es la falta de recursos. Si nos fijamos, en nuestro dilema la gorda tenía oxígeno de sobra en la jungla, pero no podía respirar. Tenía recursos de todo tipo: agua un montón. Había árboles, monos,..., seguro que había hasta un montón de cocodrilos. El problema no era la escasez de recursos. La gorda tenía suficiente grasa corporal, brazos los necesarios, piernas..., pero chapoteaba. Se hundía. Por tanto, en muchos casos, el verdadero problema no es la escasez de recursos, sino lo poco eficiente que somos a la hora de usarlos.

Si la gorda supiera nadar, si fuera eficiente a la hora de mover sus brazos, entonces no necesitaría a un nadador experto para salir del río. Ella misma podría salir sin más. Sin embargo el capitalismo lo que nos dice es que, una vez salvada la gorda, Tarzán le enseñaría un tarjetero a la espera de que ella pase su tarjeta y cobre la tarifa correspondiente por el salvamento ¿Tenía que actuar Tarzán de buena fe? ¿Debía acaso esperar a que ella le confirme que podía pagar el salvamento? Todo eso son falsos dilemas, más absurdos. Obviamente provienen de los errores de siempre. Parece evidente que tiene que haber una cobertura pública gratuita que cubra las necesidades básicas de todos ¡Cómo va a ser si no!




En Septiembre 2015 la palmamos..., o eso dicen.



El asunto va a más. Descubrimos que hay empresas que aún no se han dado cuenta de que con el ritmo con el que producen CO2 podrían convertir la Tierra en una cámara de gas. Quizá no tanto, pero se marcaron un protocolo hace años: el protocolo de Kyoto. Una manera de aprender a nadar para saber ser eficientes. Para no ahogarnos con los recursos de los que disponemos. Sin embargo, considerando la tragedia de los comunes, al final los de siempre acaban incumpliéndolo. No es de extrañar que estén apareciendo teorías extrañas que abogan cosas como que dentro de nada el crecimiento de la población mundial va a ir al mismo ritmo que el número de muertes; todo debido al mal uso de los recursos.




La manera que tienen los países de desarrollarse provocará que el propio planeta se nos vuelva inservible: es como si nosotros fuéramos la gorda y, paradógicamente, países como los latinoamericanos, África, la India..., fueran el Tarzán con capacidad para salvarnos. Es decir, esas sociedades contendrían la única forma de organización que podría sobrevivir ante el nuevo ecosistema que se está formando. 

Aún así la economía seguirá centrándose en la escasez, cuando en realidad es un problema de sostenibilidad, de eficiencia, de previsión... 

Finalmente, siempre nos queda una pregunta: cuando África nos vea chapotear a los europeos en el agua, ¿saltará a salvarnos?