Mostrando entradas con la etiqueta RBU. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta RBU. Mostrar todas las entradas

miércoles, 24 de agosto de 2016

Trabajar mucho y manejarse con pequeñas cantidades

En la Edad Media no había superpoblación
la realidad económica y política de este planeta
lo marcará 
la superpoblación, el reparto y lo sostenible
hoy voy a hablar del frente nemético que se ha ignorado
¿qué es la eficiencia?

Un millón de sueldo, contratos y prebendas para hacer exactamente un paripé,
 y encima consigue del estado unos 750.000 € para su jardincito
¡Bienvenidos al parque Wert! Mientras el gobierno de España esté en funciones sólo podrá aprobar los desfalcos oficiales que hasta ahora han sido regladamente aceptados por nuestro estado de derecho. Es realmente maravilloso comprobar cómo, por ese precio, las listas de espera si bien podrían desahogarse un poco, la verdadera razón por la cual no desvían el dinero a lo que realmente nos importa es porque los médicos españoles son unos caraduras que usan las listas de espera para obtener beneficios sindicales. Dime a qué hospital vas, y te diré la clase de persona que eres.

A Wert siempre le gustó arreglar los jardines de sus parejas
¿Qué significa meterse en un jardín? Supongo que en ocasiones significa que el jardín de la querida tiene más importancia que los problemas del cargo que uno ocupa. Que de tanto poda y tanto juego de piernas en ese combate de boxeo que uno hace en su alcoba con su pareja, al final se acaba confundiendo lo público con lo privado porque, para algunos, lo público es su cortijo personal. Efectivamente hablo de toda una casta que vive del trabajo ajeno y acumula propiedades de financiación pública para su uso más íntimo y personal.

Gomina para el pelo, mariscadas a cargo del militante, cenas de lujo...
Es muy fácil adivinar cuándo un país es subdesarrollado: cuando no es capaz de sostenerse para ofrecer a sus conciudadanos lo más básico: educación, sanidad, alojamiento, manutención... Debido a que existen mecanismos de estafa y desfalco, en un grupo de varias personas siempre suele encontrarse a alguien que consigue hacer creer al resto que su economía es la mejor. Sin embargo, esa manera de manejarse con la financiación no es sino una estafa consentida: una manera de engañar y autoengañarse. Al final, el Imperio, es el que nos dice qué es lo más básico y cómo se calcula. Por esa razón, la eficiencia es un tema tan complejo: la sociedad viene preocupándose de si izquierda o derecha, y son víctimas de una falsa bandera.

Tras leer "La metamorfosis", veo cómo cada personaje debe tener un pasado lleno de frustraciones al ser diferentes
y no podrán quitarse la sonrisa de la cara al verse rodeados de gente como ellos.
Cuando un visionario levanta un Imperio lo hace siempre preocupándose de todos y cada uno de los distintos detalles que afectarán al proyecto. Quien estudie ciencias sociales sabe que debe poder rellenar con resultados estadísticos obtenidos de un trabajo de campo distintas fuerzas que afectarán a su empresa. Saber cómo abrir un nuevo nicho en el Mercado puede hacerse complicado, sobretodo si no se sabe hasta cuánto hay que teorizar y contrastar. 

Sin embargo, el realismo de un proyecto estoy seguro de que se encuentra en las partidas de contabilidad. Es decir: cuanto más pequeño sea el grano de lo que se contabiliza mayor será la capacidad para analizar si el proyecto acabará mejor o peor. Si hablamos de grandes cantidades que, a su misma vez, se dividen en partidas pequeñas en cuanto se repartan entre sus beneficiarios, entonces obtendremos una manera muy eficiente de manejarse con los fondos.

Porque un proyecto no se mide por la cantidad de dinero, sino por el número de implicados.

Los sistemas que mejor gestionados están son los que distribuyen lo más pequeño
de la manera más autónoma posible. 
Factorizar nuestro sistema en orgánicas más pequeñas con gran capacidad para volverse autónomas, sin que ello nos suponga un sobrecoste, muchos lo asocian a la privatización porque automáticamente atribuyen al cargo público una capacidad desmedida de desfalcar al sistema por su capacidad para chantajear al gobierno con sus despropósitos. Es por ello que trabajar para el estado se convierte en una forma de ganarse la vida, ¿cómo sería si todas las personas ya se ganaran la vida de otra manera y, simplemente, trabajaran para el estado como un ingreso extra?

Pero en fin..., más allá de que todo esto viene reflejado en mi mundo, al menos quería dejar caer estas discrepancias...





Suficiente hasta aquí
No olviden comentar












martes, 25 de agosto de 2015

El hard reset

No sé qué es más triste si comprobar que nadie lee este blog, o seguir escribiendo en él. En cualquier caso, haré un receso para pasarme por aquí y ponerle alguna entrada.


Como si yo fuera el negro de este planeta, cojo mi ordenador y lo lleno de fórmulas. Ahora ya tengo el motor y el modelo matemático para salir de un hard reset. Sin embargo, ¿en qué se fundamenta mi novela? ¿Cuál es el esquema económico en el que me fundamento para pensar que después la economía se vuelve estable?

Mi mundo del futuro se divide en dos grandes esquemas: los países que optan por dar una renta básica universal y los países que aseguran la renta mediante un trabajo y la reserva del capital, para evitar la privatización de lo básico. Ese, por lo menos fue mi esquema: los países que se mueven bajo posturas más capitalistas funcionarían bajo una renta básica alimentada por un impuesto directo sobre la renta. Tan pronto ganan sin reinvertir, se redistribuye entre todos. 


En ese modelo el gobierno es más inexistente, y todo es manejado por una cierta individualidad basado en la responsabilidad del colectivo para invertir como comunidad. Este modelo se lo reservo al Japón y China del futuro. Sin embargo, el modelo que aplico para la Europa del futuro lo llamo sistema cinco estrellas: donde se pone un sueldo a cada tipo de trabajo, y absolutamente todos adquieren un sueldo entre una y cinco estrellas. 

De esta manera los impuestos indirectos pueden ser descomunales, porque hay que justificar la renta de todos los ciudadanos, ocupen o no un cargo como funcionarios. Los que tengan un trabajo activo obtienen sus ingresos de su ocupación, entendiendo que cada ciudadano se ha puesto de alta a unos proveedores y, por tanto, mientras los proveedores sean puestos de alta para trabajar se les considerará miembros activos para percibir el sueldo pertinente por su trabajo. A mayor coalificación más ganancias. Un gran empresario muchas estrellas, un don nadie: una. Se trata de un sistema que simplifica las oportunidades empresariales enquilosándolas y asegura por fórmula la sostenibilidad del sistema no remunerando el esfuerzo en horas, sino reclamando las mínimas horas que hagan viable el esfuerzo.



Bien se podían mezclar ambas formulaciones y configurarlas en virtud del gobierno reinante, pero mi objeto en el libro era mostrar ambas posibilidades.

No es difícil imaginarse cuando uno lee la novela que el futuro que planteo hace desaparecer el modelo cuadriculado que nos trajeron los romanos. Mi modelo de ciudad es circular: donde en las periferias hay sectores diferenciados, que serían los barrios y, en el centro, nos encontraríamos con el centro público de todos los recursos municipales: el Centro Social.



Como modelo perfecto tengo a la Manga del Mar Menor. Donde las casas están divididas en residenciales con unos gastos comunitarios comunes para distintos tipos de perfiles de usuarios: los hay a los que no les interesa la piscina, los hay que quieren una parcela de playa..., habiendo variedad, siempre se puede encontrar el rincón donde uno se encuentra más a gusto. Y, por si falta algo, siempre está el Zoco: el centro donde se encuentran todas las tiendas juntas.

Teniendo todo al alcance, la circulación se puede centrar en una única carretera principal, donde la gente se acostumbrará al modelo del trasporte público. Sobretodo si todo se resume en ir al centro, salir del centro. O, como decimos en mi tierra, subir a la ciudad y bajar de ella; aunque esos términos ya hace décadas que no los oigo.

Aún así, ¿por qué dos modelos económicos? Porque el sistema basado en la renta básica fomenta la responsabilidad colectiva, las aspiraciones personales, la frugalidad y el martirio; por lo que provoca que la sociedad esté más aislada y tienda a controlar mejor su incremento poblacional.

Por otro lado, el modelo cinco estrellas se basa en medrar, consumir sin pensar y el dejar pasar la vida; está pensado para la gente que hace lo que debe sin más, y reduce la morbilidad.

Como en mi futuro alternativo Europa ha sido azotada por una Gran Guerra y ha sido inundada por grandes dosis de radiación, la esperanza de vida se ha reducido muy notoriamente y, por tanto, se desea más un modelo que fomente el crecimiento de la población; todo lo contrario de lo que, según especulo, ocurriría en Japón - de ahí que los modelos fueran tan dispares.


En ese futuro las divinidades más antiguas tendrán que ocupar un lugar y, para hacer uso de los recursos en Europa, la mayoría opta por ir al Centro Social, donde echarán sus horas jugando a juegos con contenidos escabrosamente trascendentales. Los niños, por tanto, juegan los roles que les corresponden en los centros sociales - preparándose para ser adultos, ya entran dentro de los esquemas de créditos, trofeos... Y no es de extrañar que cada vez que entren a una de esas simulaciones les esperen a los protagonistas un sinfín de aventuras que jamás podrían vivir en la realidad para poder complementar sus experiencias hacia algo que va más allá y que no son sino ellos mismos reflejados en el juego.

¿Qué serían si no las propias utopías que la manera que tiene la tecnología de evolucionar? Y es por ello que, poco a poco, voy introduciendo un concepto que, primeramente, se debe entender: que es la introspección del lenguaje. Consiste en una propiedad que tienen algunos lenguajes de programación que permiten autoprogramarse mientras son usados. Este mismo concepto es algo que deben permitir los lenguajes técnicos y, por tanto, deben formar parte de la propia estructura del sistema de información.

Por tanto, ¿qué es la ciudad circular si no es un reflejo de cómo evoluciona el ser humano hacia lo que necesita? - Un espacio público donde reunirse y juntar lo que es de todos. Pero los propios usuarios deben ser capaces también de, integrados en el propio sistema, conseguir criticarlo y reflejar sus inquietudes a través de sus propias elecciones.


En definitiva: que de alguna manera la fórmula consista en que los propios usuarios reconfiguren la dirección de todo. Se trata de la última escala en la evolución tecnológica: que la propia tecnología se transforme hacia lo que el usuario quiera. Ya sea a nivel de juegos de consola, como a nivel político..., ese concepto, por lo menos, empiezo a introducirlo en los primeros capítulos a través de un televisor que parece un tanto..., esquizofrénico.

Imágenes esquizofrénicas que mueven la interpretación de un mundo donde unos pocos se han dado cuenta de cuál es el valor de lo auténtico a diferencia de lo que sea verdad. Los budistas fueron los primeros en percatarse de que hay algo en lo auténtico que lo hace más interesante que la propia verdad, y esa es la segunda gran verdad una vez bien entendida.

Si sólo unos pocos se dan cuenta de la película, poco podrá hacer el resto
La idea de que la tecnología pueda tener demencias no es nueva en mi libro. Por supuesto, tampoco es un concepto deseable: la razón por la cual el televisor del mejor amigo de Gug estaba medioloco era por culpa de uno de sus usuarios, que le metió alguna clase de virus.

Sin embargo quisiera indagar en el hecho de que muchas personas ya lo pensaron: ¿por qué no aprovechar las energías de los adolescentes jugando todo lo que juegan para convertirlo en algo útil? Unas decisiones que adoptan y que afectan a la realidad en la que viven. Por eso el juego también tiene esos tres niveles: verde, amarillo y rojo... Los mismos niveles que tienen que tener todas las máquinas que intentan ofrecer a los usuarios la opción de reconfigurarlas mediante su uso.

Al menos, eso sí, quise plantear ese mundo con toda mi buena fe. Para que se viera que hay una luz al final del túnel.






sábado, 8 de agosto de 2015

La tragedia de los comunes y el anarcocapitalismo



¿Cuánto pagarías por existir? 
¿Pagarías ese precio más o menos que el resto de las personas?  Una vez estimado el capital que le damos a la vida, sólo hay una empresa que puede dedicarse a sostenerla y poder garantizar un precio justo: se llama Estado y te cobra a base de impuestos el mismo precio que a todos.





Lo que aparece en la imagen tengo entendido que ocurre todos los años en la Universidad de Maryland. La responsable es una profesora de psicología a la que no se le ocurre nada mejor que poner esa pregunta en sus exámenes. En ella se plantea a los examinandos cuántos puntos quieren que se le sumen a su examen en la nota final: 2 puntos o 6 puntos. Cualquiera diría, lógicamente, 6 puntos, sin embargo añade: si más del 10% de la clase elige 6 puntos entonces ninguno ganará nada ¿Qué nota te pondrías entonces en el examen?

Por mi parte yo lo tengo claro: me pongo a contar todos los puntos máximos de los ejercicios del examen, y lo que le reste al 10 es lo que me marco para mí. Si me pone menos nota reclamo y que me lo expliquen el resto de sus compañeros corruptos.

Pero el tema no es la corrupción en la Universidad, que la hay, el asunto es que detrás de la anécdota hay una enseñanza: se llama la Tragedia de los comunes, a través del cual si obras por el bien común estarás beneficiando a los mezquinos que no lo hagan. Entonces, ¿qué solución hay?

En mi libro suelo meter varias referencias a términos como ubuntu, el coltán..., está claro que voy a lo que voy. Me estoy metiendo con los anarcocapitalistas: aquellos que piensan que las cosas podrían irnos mejor si absolutamente todo estuviera liberalizado.

Habrán muchos tipos de anarcocapitalistas, hay que ser justos, puede que defiendan alguna suerte de modelo mixto. Al fin y al cabo, la idea básica de que se debe liberalizar todo es la peor de las utopías. No es más que algo completamente irrealizable en cuanto a que individualmente las personas no dan lo mejor de sí cuando piensan egoístamente. Esto ya quedó demostrado en el famoso dilema del prisionero por parte de Nash.




Así que defender el anarcocapitalismo raya la negación de las matemáticas mismas.

Por otro lado, tenemos la crisis del coltán: los gobiernos controlaron el mercado del coltán para evitar un colapso tecnológico en el primer mundo. Sin embargo, ¿no es acaso nuestra desfachatez egoísta la que está provocando todos esos conflictos en la zona de El Congo? ¿No es ese deseo de fingir la liberación de los mercados lo que provoca que queramos seguir creciendo mientras controlamos los mercados? Todo es un engaño que provoca genocidios y torturas en países lejanos que a muchos no les importa.

En el libro planteo un deporte inventado al que llamo ubuntu. Consiste en una modalidad tipo balón prisionero + persecuciones. En este juego los equipos se forman con un mínimo de dos personas y el máximo necesario que permita formar al menos dos grupos en competición. Con las mismas se reparten balones y los jugadores deben dar a los de grupos contrarios que no tengan un balón en la mano. Los jueces van contabilizando cuáles puntúan, sabiendo que el balón sólo puede dar en las piernas. 

Un equipo numeroso puede tener tanto buena defensa o ataque como un movimiento en combate mediocre, en realidad dependerá de si realmente sabe organizarse. El número de individuos alienados no importa si no conforman una unidad. Si no saben ser solidarios entre ellos y reconocerse para cubrirse las espaldas pasándose el balón entre ellos, buscando el balón para los mejores tiradores, etc..., entonces no les servirá para bien el ser muchos. Es decir, podrían puntuar muchos negativos si los del grupo no se entienden. 

Sin embargo, ¿qué pasaría si los grupos numerosos obtuvieran mejores puntuaciones? Esos grupos habrían comprendido el valor de lo común y la necesidad de luchar por todos y cada uno de sus miembros. Lo cual es un valor típicamente comunista, ¡pero también cristiano!

Tenemos a los llamados por Marx: socialistas utópicos. El término es a todas luces muy duro, pues se les criticaba ya que no se centraban en cuestiones pragmáticas. El propio Marx nos trajo fórmulas económicas mezcladas con un ambiente social muy ateo. No es de extrañar que los tildara de utópicos, pues estos precursores solían ser cristianos que defendían el Derecho a Existir de las personas a través de la frugalidad (la austeridad de cada individuo). Podemos mencionar los falansterios de Charles Fourier, por ejemplo, donde las personas estarían obligadas a trabajar en lo que gusten mediante jornadas muy intensas, aunque cuidando de la fatiga que genere cada tarea.






Ese valor, la idea del ubuntu, se estuvo depreciando hasta la llegada de Hitler y su nacionalsocialismo. Ese lunático consiguió hacer creer a los economistas de que había una solución a la pobreza, y consiguió convertirse en el hombre del año para la revista Times. Hoy día, la Segunda Guerra Mundial ha empañado la historia y a los defensores de la Renta Básica Universal. Ese concepto da la impresión de que es una idea comunista ¿Tiene eso sentido?

Dicen los anarcocapitalistas que los problemas de la pobreza quedan resueltos mediante las campañas solidarias: la caridad. Sin embargo, ¿por qué se tiene dinero para los actos de caridad como acto voluntario si estamos todos de acuerdo conque debe resolverse sí o sí? La única respuesta que favorezca las ideas no sociales es que en realidad no hay forma de resolver el problema - razón por lo cual fingimos como que lo resolvemos haciendo que una ONG malpagada se encargue. De esta manera, miramos a otro lado, y nos preocupamos conque por lo menos los nuestros vivan de lo lindo ¿Es así realmente nuestro mundo? ¿Hemos llegado a una economía no sostenible?